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Logroño agota al Ademar

Costoya intenta sobrepasar a los defensores del Balonmano Logroño. LOF
BM Logroño 32 Abanca Ademar 29 El equipo leonés sufre una nueva derrota que complica la pelea por el segundo puesto ante un rival que fue mejor, sobre todo tras el descanso
á. o. | logroño
No anda fino el Abanca Ademar en Liga. Si la derrota de hace unos días en casa ante el Benidorm dejó tocado al cuadro leonés, la sufrida ayer en Logroño, 32-29, complica aún más la pelea por el segundo puesto.
Kukic, Garciandia, Kusan, Krupa fueron claves para entender el triunfo, pero también Miguel Sánchez-Migallón y Garabaya en defensa. Castro y Del Arco, cada uno a su manera, ayudaron, igual que Chiuffa, decisivo para constatar el triunfo.
Enfrente, sólo aspectos individuales. David Fernández, Costoya y Acacio, en los últimos diez minutos, mantuvieron a flote a un conjunto con pocas ideas en ataque, salvo en el arranque cuando Piñeiro acaparaba muchos balones
Aún así, los de Guijosa empezaron mandando en el ritmo y en el marcador. Lo hizo amasando los ataques, siempre rozando el pasivo —incluso cayó en alguno— para después buscar a Piñeiro y de ahí bien finalizar, como hizo en los dos primeros goles, o volver a comenzar para buscar otras opciones, como podían ser Juanín, desde el extremo, o Simonet, desde los 9 metros.
Además, la defensa de los leoneses estaba complicando demasiado a un BM Logroño espeso que apenas podía tirar a portería. Hasta Jota González cambió a su lateral diestro, Montoro por Garciandia, ante la falta de lanzamiento.
En un primer momento no dio sus frutos porque Cupara encadenó varias paradas que silenciaron el pabellón. Sin embargo, con el paso de los minutos, el BM Logroño buscó la manera de correr. Lo consiguió porque su primera línea mejoró. Kukic empezó a entonarse y Garciandia sacó a relucir su brazo. Ademar, sin embargo, mantenía su hegemonía en el electrónico, 5-9, gracias a la aparición de David Fernández, que hizo mucho daño desde su lateral. También Costoya contribuyó a que la diferencia manejada fuera interesante para los visitantes.
Pero un parcial de 3-0 en poco más de cuatro minutos provocó que los riojanos creyeran en sus opciones. Kusan, desde el pivote, ayudaba con goles, mientras que Castro y Kukic le imprimían otra velocidad en el ataque.
El caso es que el 10-11 era un hecho a 8 minutos del descanso. Rafa Guijosa no lo veía claro, así que paró el choque para aleccionar a los suyos. Pero no dio con la tecla porque el BM Logroño ya estaba engrasado. Además, Krupa, con dos paradas, lanzaba a los suyos para que Castro empatara, 15-15, y para que Kukic, letal, pusiera a los riojanos por delante por primera vez en el partido a dos segundos para el intermedio.
Biosca fue una primera solución tras el descanso. También Juanín, con dos tantos, que bajaron la euforia de un BM Logroño dependiente de Kukic, Garciandia —anotó cuatro tantos seguidos cuando parecía que el portero de Ademar lo paraba todo— y de Krupa, un salvavidas para los suyos.
En el conjunto leonés todo eran prisas y muchos nervios. Y en defensa no había la intensidad inicial. Ni mucho menos. Todo lo contrario que los pupilos de Jota González, motivados, hambrientos y consistentes tanto en defensa como en ataque, donde Kusan, desde los 6 metros, hacía mucho daño. Con el 24-21 y después de que Rafa Guijosa usara una cartulina verde, Juanín mandó al limbo un penalti, mientras que Kusan desataba el optimismo en la grada local con el 25-21 a menos de 15 minutos para la conclusión, lo que provocó el último tiempo muerto de los leoneses.
Acacio daba esperanzas con dos goles, pero la exclusión de Vejin —otra opción para intensificar la actividad defensiva— cortó las alas de un Ademar enquistado en ataque, excesivamente dependiente de acciones individuales. Aun con todo le servían para estar ahí, para poder rescatar algo positivo del Palacio.
Sin embargo, una pérdida de Acacio, sin duda el más vertical en los minutos finales, provocó un contragolpe que Chiuffa culminó con éxito para dejar un 30-27 casi imposible de levantar a tres minutos del final. Se aceleró el duelo, no quedaba otra, pero no hubo ni un resquicio por el que pensar en sumar porque el BM Logroño atacó con paciencia. Así hasta el definitivo 32-29 que deja a ambos conjuntos a 2 puntos de diferencia.