Temporada en clave desigual
El conejo y la becada evitan una campaña en la que la perdiz escasea.
M. ÁNGEL TRANCA | LeÓN
La temporada de caza menor mantiene su curso (se cerrará el último domingo de enero) con números escasos que salvan una situación peor gracias al conejo y la becada. Precisamente son estos dos los que en las últimas semanas han permitido ciertas alegrías a los cazadores leoneses que no obstante se están acostumbrando a que año tras año las cifras de potenciales piezas no sean las esperadas.
Ni las lluvias de los últimos días ni las que cayeron hace unas jornadas han servido para variar la dinámica, ni tampoco lo hará en el poco más de mes que queda para que la temporada baje el telón.
Entre todas esas cifras las que mejores números presentan son las de becada, especie que no es que tenga mucho predicamento en la provincia, pero que está presentando bandos algo notables. Eso sí, cada cazador sólo puede cobrarse tres piezas como límite.
El conejo, a pesar de que a lo largo de la provincia no presenta números elevados ni tampoco similares, sí cuenta en algunas zonas con presencia aceptable lo que sin duda alguna representa para el cazador una alegría a un año con dificultades.
Eso sí, en cuanto a la perdiz la situación no mejora ni tampoco apunta a ello. Con bajas cifras, en algunos casos casi insignificantes la campaña actual no mejora en este apartado a las precedentes, algo que salvo cambio notorio de rumbo, seguirá en el próximo ejercicio.
De la caza menor al jabalí, en este caso con una temporada que se irá hasta el mes de febrero, en este apartado los números son más notorios pero con un pero: la desigualdad en cuanto a zonas.
Así, a lo largo de la geografía provincial se dan casos en los que la presencia de jabalíes es notable e incluso más elevada de lo esperado, mientras que en otras su número baja notablemente. La presencia de alimento y de cobijo marca estas dinámicas y supone también una situación que no es la esperada y deseada ya que a pesar del alto número de ejemplares se están dando cada vez más casos de lugares con una sobrepoblación que no ayuda en nada al entorno.
Las heladas de fechas pasadas tampoco están ayudando e incluso se han mostrado en más dañinas que la propia sequía condicionando además la distribución de una población de jabalí que sigue siendo numerosa y con una distribución en nada deseable.