baloncesto | euroliga femenina
Éxito de plata para Salvadores
Ángela sube al segundo peldaño del podio de la máxima competición continental con el Sopron «Ha sido el mejor día de mi vida baloncestística» apunta la leonesa.

Ángela Salvadores, defendida por otra de las internacionales españolas, Alba Torrens. SZIGETVARY
MIGUEL ÁNGEL TRANCA | LEÓN
Hace diez meses la escolta leonesa Ángela Salvadores decidía cambiar de aires. Del Perfumerías Avenida con el que había logrado los títulos de campeona de España y de la Copa de la Reina a otro club poderoso, en este caso a nivel internacional como el Euroleasing Sopron húngaro. Su reto no era otro que seguir creciendo y también aspirar a lo máximo.
Con esa premisa hacía las maletas para intentar hacerse un hueco en un club con el que el domingo vivía uno de los días más felices de su trayectoria como jugadora de baloncesto. Era la final de la Euroliga femenina a la que había accedido el plantel magiar, anfitrión de la final a cuatro, tras superar en las semifinales a las turcas del Yakin Dogu Universitesi (68-65).
La escolta leonesa, una de las referentes de su generación a nivel mundial, se plantaba junto a sus compañeras en la gran final frente al todopoderoso Ekaterinemburgo ruso. El título estaba en juego y a pesar de su destacada actuación que incluía seis rebotes y tres asistencias, Ángela se quedaba sin poder levantar el trofeo de campeona. Para ella no fue una desilusión sino una jornada de alegría ya que en la mejor competición de clubes a nivel continental había podido ser protagonista de un hecho histórico para el Sopron con el subcampeonato de la Euroliga.
Una jornada que la leonesa no olvidará nunca. «He vivido una experiencia inolvidable, algo gigante. Fue increíble jugar en casa y disfrutar de un premio como ya era estar con las mejores».
Para la internacional española, «el equipo estuvo arropado al máximo en todo momento y dejaba la piel de gallina el respaldo recibido en cada minuto».
Ángela Salvadores no quiso enfatizar en su gran partido de semifinales en el que sus 16 puntos resultaron decisivos para que el Sopron se metiera en el partido que decidía el campeón. «El baloncesto no son solo números y no entiendo cómo se le puede dar más importancia de la que tiene a las actuaciones individuales. ¿De qué sirve anotar 50 puntos si tu equipo pierde? La respuesta es obvia y yo desde luego solo pienso en aportar al equipo para conseguir el objetivo del triunfo», recalcó.
La leonesa tuvo que emparejarse durante diferentes momentos en la final con Alba Torrens, a la que tiene como una de las grandes referencias del baloncesto español, así como a la estadounidense Moore. «Tuve que intentar defender a muerte, pero está claro que el rival nos superaba en el apartado físico y, aunque el equipo dio todo lo que pudo, no fue suficiente porque jugadoras como Griner son imparables bajo aro y está entre las mejores jugadoras mundiales».
La leonesa espera que estas sensaciones vuelvan a repetirse en su carrera como jugadora. Tanto en a nivel de clubes como integrante de la selección española a cuyo peldaño absoluto espera llegar muy pronto.