Francia es la primera semifinalista
Un gol y una asistencia de Griezmann llevan a los ‘bleus’ a entrar entre los cuatro mejores por primera vez desde la retirada de Zidane La baja de Cavani, esencial para la eliminación de Uruguay.

Raphael Varane y Antoine Griezmann celebran el pase a semifinales de Francia. VASSIL DONEV
JUAN JOSÉ LAHUERTA | Nizhny
Francia se puso el traje de Uruguay y le atizó con su misma medicina, fútbol rocoso y duro, para ganar 0-2, con goles de Raphael Varane y de Antoine Griezmann con los que alcanzó las semifinales del Mundial de Rusia.
En los 90 minutos que duró el duelo, no sólo Griezmann fue medio uruguayo, lo fue toda la selección francesa, que practicó un fútbol muy charrúa para acabar con el equipo de Tabárez. Trabó el partido constantemente, marcó un gol balón parado, otro de casualidad y consiguió su objetivo: pasar a la penúltima ronda del Mundial. Mbappé se quedó sin el terreno con el que luce su zancada. Uruguay, no cedió nada al delantero del París Saint-Germain y durante la primera parte, Mbappé apenas dejó algún arranque que enseguida fue frenado con las ayudas que se prestaban todos los jugadores charrúas.
Eso se notó en una de las pocas ocasiones que tuvo Uruguay, al principio, cuando una internada de Diego Laxalt por la banda izquierda no la pudo rematar bien el jugador del Girona. Después, el rechace cayó en los pies de Nahitan Nández, que volvió a centrar al área. De nuevo, Stuani no acertó. Tal vez, si hubiese sido Cavani, la historia habría sido otra.
A cinco minutos para el final de los 45 primeros minutos, Antoine Griezmann, desaparecido hasta ese instante, sacó una falta desde la banda derecha medida a la cabeza de Varane. Muslera no pudo salvar su remate y en el marcador lució un 0-1 efectivo. Con esa misma garra, Uruguay pudo empatar en el último suspiro del primer acto, pero Hugo Lloris hizo un paradón tras un remate de Martín Cáceres con el hombro después de una falta sacada por Torreira. Godín, en el rechace, con todo a favor, mandó la pelota a las nubes cuando estaba debajo de la portería.
Sin más, se llegó al descanso. Todo estaba por decidir, pero Francia se frotaba las manos. Uruguay tenía que adelantar sus líneas para ir a por el empate y se dibujaba una futura autopista para el lucimiento de Mbappé.
Entonces, justo cuando Tabárez metió más electricidad al choque con dos sustituciones (Stuani y Bentancur por el Cebolla Rodríguez y Maxi Gómez), llegó la jugada desgraciada de la tarde: Griezmann disparó desde fuera del área a las manos de Muslera y el portero charrúa despejó la pelota hacia dentro.
El jugador del Atlético no celebró el tanto. Se quedó petrificado, mirando al horizonte. Incluso parecía triste, para que Luis Suárez diga que no es nada uruguayo. Es francés, efectivamente, pero siente los colores charrúas. O, por lo menos, los respeta.
Esa fue la anécdota del partido, que siguió a la acción que definitivamente frenó cualquier reacción de Uruguay.