PRIMERA DIVISIÓN
Un Madrid que genera dudas
Los errores defensivos, la falta de contundencia y la poca profundidad de banquillo condenan a un equipo que ha visto devaluada su plantilla los dos últimos veranos.

Keylor es uno de los señalados tras la Supercopa de Europa. VIERA
ÓSCAR BELLOT | MADRID
La derrota en la Supercopa de Europa ha dejado tocado al Real Madrid, que perdió ante el Atlético su primera final internacional desde el año 2000, poniendo fin a una racha de trece victorias consecutivas con un título en liza. Ni el dominio de la pelota ni doblar los remates del rival le sirvieron a los blancos para salir triunfadores de Tallín. Cayó el campeón de Europa en un choque en el que ofreció algún que otro detalle para la esperanza -la pujanza de Bale y Benzema, la movilidad del equipo y su gusto por el toque-, pero que arrojó también un puñado de motivos de preocupación.
La carestía de recursos en la plantilla afloró ante el peor adversario posible, un Atlético que presume con razón de haber recorrido el camino inverso al seguido por el Real Madrid, reforzando como nunca un plantel que poco o nada tiene que envidiar al de su poderoso vecino. La salida de Cristiano a la Juventus fue el golpe más doloroso a una escuadra que ya vio cómo se devaluaba su potencial el verano anterior con las marchas de Morata, Mariano y James Rodríguez. A cambio incorporó a una camada de jóvenes talentos que no tuvo el crecimiento esperado en su primer curso en Chamartín al no gozar de la confianza de Zidane pero que tampoco dio argumentos para reclamar más protagonismo cuando el marsellés acudió a sus servicios. Tres bajas de futbolistas, dos de ellos con una aportación importante en el histórico doblete Liga-Champions, que elevaban la competencia dentro de un equipo que abrió con sus salidas una distancia sideral entre los titulares y los suplentes.
Lejos de sellar el boquete, el Real Madrid ha seguido eludiendo operaciones de envergadura. Al adiós de Cristiano se sumó el de Kovacic, cedido al Chelsea. Aunque suplente, el croata era un relevo de garantías en la medular, un futbolista que, como recordó el mismo Julen Lopetegui cuando se vislumbraba su fuga, debería tener un recambio de su nivel que sigue sin llegar. El interés por Thiago no se ha concretado y el precio que pide la Lazio por Milinkovic-Savic -más de 110 millones de euros para empezar a hablar- hace inviable reclutar al serbio. Así, cuando el vasco miró hacia el banquillo en busca de un sustituto para el renqueante Casemiro sólo tenía a Ceballos y Llorente. El escogido fue el utrerano, al que le sobra talento pero que no reúne las condiciones para suplir a un ‘stopper’ sin cuya presencia el equipo se desmoronó.
Aunque ha llegado Odriozola para ponerle las cosas difíciles a Carvajal, Marcelo sigue sin tener competencia en el lateral zurdo, con Theo cedido en la Real Sociedad y Reguilón como mera comparsa. Pese a las buenas maneras del canterano, el brasileño se sabe intocable y ante el Atlético cometió un error que abocó el choque a la prórroga y posterior derrota de los blancos. Falta también un central y, sobre todo, un ‘killer’. Benzema completó ante los rojiblancos una primera parte magistral. Brilló hasta que se quedó sin gasolina, como Bale. Pero los centros del tramo final no hallaron receptor pese a que sobre el césped estaba también Mayoral.
La situación contrasta con el ‘overbooking’ de la portería, con cinco guardametas en nómina tras el fichaje de Courtois. Aunque saldrán Kiko Casilla y Luca Zidane, el plantel está descompensado y no es probable que la debacle en la capital estonia altere el pulso de la directiva de aquí al cierre del mercado. Salvo viraje de última hora, el guipuzcoano tendrá que conformarse con lo que hay para sepultar los errores que condenaron al Real Madrid ante el Atlético, con especial incidencia en el trabajo defensivo de una zaga que falló en los cuatro goles encajados por Keylor, otro que salió malparado de Tallín.