DAVID GARCÍA FERRERAS Y PABLO CASTRO PINOS CAMPEONES DEL MUNDO DE PESCA SALMÓNIDOS MOSCA 2018
«Estamos orgullosos de llevar a la pesca leonesa a lo más alto»

Pablo Castro Pinos y David García Ferreras, dos campeones del mundo con sello leonés. DL
MIGUEL ÁNGEL TRANCA | LEÓN
David García Ferreras y Pablo Castro Pinos no olvidarán nunca su participación en el Mundial de salmónidos mosca en Italia. El título de campeones por equipos con España y el individual para David es el mejor reflejo de que son todo un referente, no sólo para la pesca española, también para la internacional. Y un ejemplo a seguir por aquellos que disfrutan de la pesca.
«Es mi éxito más importante. Y eso se lo debo no sólo al trabajo diario y mi pasión por la pesca, también a los que han confiado en mí y sin duda alguna a mis compañeros de selección porque en esta disciplina si no te apoyas en ellos por ti sólo lo tienes casi imposible», apunta García Ferreras que en su tercera presencia en un Mundial logra mejorar su bronce del pasado año. «No tengo palabras para expresar lo que siento. Para un deportista el lograr este tipo de éxitos es a lo máximo a lo que puede llegar. Un título así colma tu carrera y para mí supone un estímulo para seguir haciendo lo que más me gusta», remarca un campeón por partida doble como David que al título por equipos sumaba también el individual.
«Mi reto como el de todos mis compañeros era lograr el oro por equipos. Lo de la clasificación individual era algo secundario aunque esta influye de manera clara en la general. Sabía que podía hacerlo bien pero nunca pensé en lograr el título. Ni cuando acabé la competición. Tuve que esperar a los resultados finales para conocerlo. Y en ese momento la alegría fue inmensa», precisa el doble campeón en Italia para el que «con este resultado seguimos demostrando que podemos representar a nuestro país con resultados importantes y que los pescadores leoneses debemos estar orgullosos de tener un nivel tan elevado y ser referentes y protagonistas de los éxitos que estamos consiguiendo estos años».
Junto a su ‘hermano’ en el deporte de la pesca Pablo Castro Pinos, David reconocía que «ahora toca disfrutar de lo que hemos conseguido porque a veces luchas y trabajas pero te quedas ahí. Esta vez el esfuerzo ha valido la pena».
Castro Pinos es también de la misma opinión. Para el tricampeón del mundo (en cuatro años acumula tres oros por equipos), «el sentir el himno de tu país contigo en el podio es algo que no se paga con dinero. Es un sentimiento inmenso de felicidad, para disfrutar y saborear lo que has hecho tras tanto trabajo por detrás». Para el bombero pescador «lograr este título es hacer realidad un sueño que vas construyendo desde niño cuando vas por primera vez al río a pescar y luego sigues creciendo con la caña en la mano». Una satisfacción que para él es doble «porque la he podido disfrutar con el que también considero mi hermano, mi amigo del alma, David».
Con tres mundiales de oro a sus espaldas, Pablo apunta que «cada uno supuso una cosa. No puedo decir cual me ha hecho más ilusión porque todos son importantes. Tal vez en este el esfuerzo ha sido mayor hasta el punto de acabar casi exhausto. Luego, una vez hecho el trabajo, se sientes satisfecho de lo que has dado y de que las ilusiones tuyas y de mucha gente que está por detrás de ti tienen la merecida recompensa».
Para Castro Pinos, «también, tanto David como yo, hemos callado alguna boca de alguna persona que nos ha menospreciado en nuestra tierra, Castilla y León, hasta el punto de decir que no sabemos hacer equipo. Algo que ha quedado desmentido con nuestro éxito en el Mundial donde el grupo humano de esta selección ha sido parte importante del oro. Pero eso es algo que no nos preocupa sino hacer bien algo que amamos y que forma parte de nuestra vida, la pesca».