Cuotas y enchufismo
E l mundo arbitral no cambia. Cuando el profesionalismo está llamando a sus puertas, los ascensos y descensos continúan rigiéndose por cuotas territoriales y enchufismo. Unos colegiados taponan a otros y salvo Navarra, Andalucía y Valencia, con dos representantes cada territorial, el resto sólo cuenta con uno. ¿Se imaginan que Leganés, Getafe o Rayo no hubieran podido ascender por contar Madrid ya con dos equipos en Primera? Eso está sucediendo entre los árbitros. Y cuando no depende del colegiado para el ascenso o descenso. La pasada temporada Valdés Aller perdió la categoría por llevar ya ocho años en ella y no haber ascendido suponiendo un tapón para colegiados más jóvenes que vienen empujando fuerte. Sin embargo, Javier Iglesias Villanueva subió esta temporada a Segunda División después de doce en Segunda B. ¿Eso no es un tapón? Y su hermano, en Primera División, realizó arbitrajes esperpénticos la pasada campaña, comenzando la presente igual, siendo el árbitro al que el VAR le ha rectificado en los tres partidos dirigidos, el último el Villarreal-Valladolid de ayer manteniendo contra todo pronóstico la categoría. ¿Será casualidad o que su esposa es Marisa Villa?, la primera mujer delegada arbitral y que evalúa la actuación de los árbitros del fútbol profesional español. El Comité Nacional debería comenzar a cambiar y ser más justo con sus arbitros, ascendiendo el que lo merezca sin mirar a que territorial pertenece.