Europa se pone fea para el Ademar

Vieyra, uno de los goleadores de los ademaristas ante el Wisla Plock, fue expulsado. PIOTR AUGUSTYNIAK
Wisla 25 Ademar 23 Los leoneses caen ante el líder y dependerán de terceros para clasificarse
P.R.B./EFE | LEÓN
Europa se complica y mucho para el Abanca Ademar. Los leoneses cayeron 25-23 frente al Wisla Plock y dependerán de terceros en la última jornada de la Liga de Campeones. Los de Guijosa completaron uno de los mejores partidos en la máxima competición continental, pero no fue suficiente para doblegar a un conjunto polaco que demostró por qué es líder del grupo D. Todo en un duelo a vida o muerte sin tregua casi hasta el final marcado, principalmente, por la expulsión de Vieyra, momento en que el bloque marista se descompuso. Hasta entonces la defensa fue perfecta, más en la primera parte, al tiempo que los goles del argentino mantenían a los suyos dentro de la batalla.
Mientras el internacional argentino estuvo sobre la cancha el equipo ademarista controló el encuentro con ventajas que habían alcanzado hasta los tres goles, precisamente la renta con que contaba instantes antes de la acción de Vieyra, pero a partir de ese momento encajó un parcial de 6-0 que resultó determinante para el resultado final.
El equipo leonés llegará a la cita del próximo sábado en su pista ante el Elverum noruego, que hoy tiene la ocasión de superarles en la clasificación, conociendo el resultado del Wacker Thun-Dinamo de Bucarest, donde un triunfo local abriría de nuevo todas las opciones, aunque los suizos tan solo han sumado un punto dentro del grupo.
Guijosa era consciente de la importancia de entrar con buen pie en el partido y la intensidad mostrada por su equipo, fundamentalmente defensiva, se puso de manifiesto desde el primer instante. Con ataques muy elaborados, bordeando siempre el pasivo, pero impidiendo al rival que encontrara un ritmo fluido, el conjunto leonés manejó a su antojo el encuentro en el escenario que más le convenía, en un marcador de mínimas ventajas y sucesión de empates.
Ni tan siquiera la temprana segunda exclusión, mediado el primer tiempo, de Ivan Mosic, que se había mostrado efectivo, rompió sus planes y apareció el argentino Federico Vieyra para sostener con sus goles al equipo, aunque la principal baza seguía siendo la defensa y un Dino Slavic al mejor nivel bajo palos. Las rotaciones tampoco le sentaban nada mal al equipo de Guijosa que encontraba más opciones desde el banquillo con un Juanjo Fernández que recordaba su mejor versión antes de la lesión para llegar por delante al descanso 9-10.
En el segundo acto el técnico madrileño introdujo una modificación sustancial en su ataque, la inclusión del jugador cedido por el Vezsprem húngaro, que con su brazo causó estragos en los primeros minutos para estirar la renta, por vez primera, hasta los tres goles. Xavi Sabaté buscaba soluciones en su banquillo con la entrada de un inédito Tarabochia y también con cambio en la portería, pero el Abanca Ademar seguía controlando las fases del juego amparado en una notable defensa.
Todo parecía según el guion deseado para los ademaristas hasta la acción de Federico Veiyra, que había cogido el testigo realizador de Ligetvári y que supuso un golpe anímico para los leoneses que pagaron caras también sus pérdidas, errores en lanzamientos claros y la mala gestión de las superioridades. En ese escenario irrumpieron los brazos del rumano Racotea y el brasileño De Toledo para igualar la renta que había tenido Ademar que ya no tuvo capacidad de respuesta.
Una derrota que no gustó nada a Rafa Guijosa, muy crítico con el arbitraje —que llegó a calificar de «vergonzoso» después del partido—. Sobre la expulsión de Vieyra, que consideró rigurosa y «clave» en el desarrollo posterior del encuentro, Guijosa apuntó que «era un jugador que estaba muy acertado, además de estar sujetando en el pivote, porque además de la inferioridad se perdía a un jugador que estaba rindiendo para la parte final del partido».
Para seguir vivo, el Ademar debe vencer al Elverum el próximo sábado en León y esperar el ‘milagro’ de que el colista Thun haga lo propio con el Dinamo.