BALONMANO | LIGA ASOBAL
Slavic fue un muro y Mosic un rodillo
Los leoneses logran un triunfo vital apoyados en los goles del serbio y de Vieyra

Sebastián Simonet fue uno de los líderes del Ademar tanto en defensa como en ataque.
«No es momento para encoger el brazo», advirtió Rafa Guijosa en la previa y tanto Mosic como Vieyra captaron el mensaje alto y claro. Y es que tanto el serbio como el argentino lideraron la victoria del Ademar (32-28) ante un Huesca que no puso las cosas fáciles pero al que ambos internacionales destrozaron con su tiro exterior. Ocho goles cada uno. Todos teledirigidos a la red con un mensaje grabado a fuego para propios y extraños; la segunda plaza no se traspasa así como así. Salieron los leoneses a imponer su ley desde el principio en un Palacio entregado a la causa que subía los decibelios con cada decisión arbitral, muy cuestionada en el primer tiempo.
Los ademaristas mandaban en el marcador (4-2) a los cinco minutos del arranque y no estaban dispuestos a bajar el ritmo fácilmente. Algo desajustados en defensa en algunas acciones que supieron aprovechar los de José Nolasco para no descolgarse, los leoneses se encomendaron a un Mosic enchufado al que le entraba absolutamente todo lo que tiraba entre los tres palos. Tanto fue su empeño por liderar el ataque que acabó contagiando a un eléctrico Vieyra. El de Buenos Aires se coló entre los centrales oscenses como un puñal. Mientras el Ademar trataba de abrir brecha en el marcador, el Huesca simplemente intentó aguantar el chaparrón obligando a los locales a forzar las acciones hasta sus últimas consecuencias.
Guijosa quería a todos enchufados y tiró de rotaciones antes de lo habitual. Ligetvári gozó de pocos minutos pero supo aprovecharlos con dos tantos cuando el respetable comenzaba a echar de menos a un Mosic que bien mereció el descanso del guerrero. Simonet fue otro de los ‘culpables’ del triunfo ademarista. Fue de menos a más, sobre todo en los segundos treinta minutos, donde se dejó el alma atrás y aportó calidad arriba. Pese a las buenas sensaciones que daban los ademaristas, el rival de ayer no iba a dejarse impresionar fácilmente. Sabía que sus deseos de colarse de lleno en la lucha por el subcampeonato —o al menos de sentarse a la mesa de los elegidos— pasaban por dar un golpe en León, pero el técnico madrileño y los suyos no estaban por la labor. Después de ir ganando de cuatro a falta de diez minutos para el descanso, el Huesca apretó los dientes para reducir la distancia al provisional 16-14 del minuto 30. La particular pájara del Ademar se extendió más allá del paso por vestuarios, pero apenas duró seis minutos.
Fue el tiempo que tardó en reaccionar un equipo leonés que iba sumando efectivos a la fiesta goleadora —Juanín García y Simonet resultaron clave en los peores momentos— y que encontró a su otro héroe de la tarde en la piel de Dino Slavic. El guardameta se convirtió en la pesadilla del Huesca cuando más lo necesitaba su equipo. Un muro infranqueable que desató pasiones entre los aficionados maristas, que le regalaron hasta tres sonadas ovaciones. No es que haya futuro en la portería del Ademar, es que el presente se antoja más que prometedor.
Auspiciados por el croata, los de Rafa Guijosa echaron el resto para disputar diez minutos impecables tanto en ataque como en defensa. Justo la puntilla que necesitaban los visitantes, que jamás entregaron la toalla pero que se rindieron a un Ademar que va muy en serio. Los leoneses amplían distancias con el Huesca y suman ya cuatro triunfos consecutivos.