Japón se desenganchó el pasado 18 de junio al ser eliminada su selección
¿Dónde se disputa la final de este Mundial?
Yokohama, escenario de la final del primer Mundial del siglo XXI, vive la víspera del enfrentamiento entre Brasil y Alemania sin pasión alguna, ajena a las emociones que de

La marea roja coreana contrasta con la indiferencia nipona
Nada hace imaginar que hoy Yokohama vaya a vivir el mayor acontecimiento deportivo de su historia, un partido que será seguido en todo el mundo por millones de espectadores. Esta ciudad de tres millones de habitantes ni ha variado su rutina, ni se ha engalanado para la ocasión ni, mucho menos, se ha visto desbordada por la invasión de aficionados de ambos conjuntos. Ni cánticos, ni bufandas al aire, ni una riada de camisetas de la canarinha o la Mannschaft, los escasos aficionados que han seguido a ambas selecciones aún no se han hecho notar y por las calles no se ve más que a algún «despistado» que porta los colores de Inglaterra o España, selecciones que hace tiempo dejaron de ser protagonistas. La selección de Rudi Voeller contará, oficialmente, con 2.300 seguidores, de acuerdo a las entradas que ha entregado la FIFA a la Federación Alemana de Fútbol. De estos, tan sólo dos centenares de ellos son incondicionales que creyeron en las posibilidades del conjunto de Voeller desde su primer partido en Sapporo, frente a Arabia Saudí, y le han seguido tanto en Japón como en Corea. Brasil arrastró sólo a un millar de seguidores en su periplo por ambos países, pero también estará apoyada en el estadio Internacional de Yokohama por los 3.221 aficionados que compraron las últimas entradas en Tokio. Cuenta, además, con el apoyo de la amplia colonia de japoneses descendientes de brasileños y con la admiración que despierta su fútbol en un país que se empezó a interesar por este deporte, en franca minoría respecto al béisbol y al sumo, con la llegada de «estrellas» como Artur Antunes Coimbra «Zico», en los años ochenta.