El americano certificó su dominio en la ronda gala con el triunfo en la última contrarreloj
Armstrong aburre en su cuarto Tour
«Me gustaría ser para Amrstrong lo que Riis fue para Indurain». La frase de Beloki resume en cierta forma lo que ha sido esta carrera para todos sus riva
«Cuando no gané la primera contrarreloj escuché a mucha gente decir que ya no era el mismo. Parece que las cosas ahora se han tranquilizado», señaló un Armstrong del que finalmente va a ser verdad que decidió tomarse el inicio de la carrera con mucha más tranquilidad, descargando de trabajo a su equipo y quitándose él la presión de encima con toda la carrera por delante. Ganó el prólogo, dejó el amarillo, y sólo se le volvió a ver en los Pirineos. Armstrong ganaba la crono final con 53 segundos de ventaja sobre Rumsas, a una media horaria de 46,997 kilómetros por hora. El tercer clasificado, el húngaro Bodogri terminaba a 1-14 e Igor González de Galdeano, a 1-42. Los últimos 50 kilómetros contrarreloj de una carrera como el Tour son una prueba de fuerza más que de especialistas, de tener energía después de 3.133,5 kilómetros recorridos. Armstrong ha sido el más fuerte, con diferencia. Ha ganado su octava crono en sus cuatro Tour victoriosos, contando los dos prólogos en los que ha vencido. Suma ya quince etapas. Rumsas, de menos a más El año pasado, en Saint Amand, sobre 61 kilómetros, le sacó a Igor González de Galdeano, 1-24 y a Jan Ullrich, 1-39. Vamos, que mantiene unas referencias muy parecidas. Su contrarreloj ha resultado muy regular, en la región en la que se cría el vino Beaujolais, donde ha recogido una cosecha muy buena, bajo un calor tórrido, con un recorrido selectivo, entre viñedos, precioso para ver y un padecimiento para cubrirlo encima de una bicicleta. Un trazado en el que el lituano Raimondas Rumsas hizo sufrir a la Once-Eroski puesto que en el primer paso intermedio, el kilómetro 10,5, aventajaba en 17 segundos a Armstrong y en 29 segundos a Beloki. Rumsas, al que se le aflojó el manillar en su parte final, sacó partido de la dureza de la primera parte de trazado. Ese percance le perjudicó, pero sin él no le hubiese ganado a Beloki. En su equipo, el Lampre, se acordaron del tiempo cedido en la contrarreloj por grupos. En el segundo paso intermedio, Rumsas empezaba a sucumbir ante Armstrong y Beloki cedía 54 segundos. La situación se iría normalizando. Beloki se acordó de los 29 segundos que cedió en el Mont-Ventoux: «Durante la etapa si me he acordado de aquellos segundos. Hubo gente que me dijo que podía acordarme de ellos y la verdad es que me he acordado. Creo que he dado un paso adelante en el Tour con mi segundo puesto». Beloki normalizó su situación en la tercera parte de la contrarreloj, donde se tranquilizó, aunque Rumsas le limó 1-18. Un minuto les separan en la general. Beloki no será el corredor que más cerca ha terminado de Armrstrong en sus cuatro Tours victoriosos, pero será segundo. A quien no le salieron las cosas bien fue a Botero. El colombiano, que ha terminado la carrera muy fatigado, sólo pudo ser octavo, lo que le sirvió para mantener su cuarto puesto. Dominaron los especialistas En realidad, en esta última contrarreloj, los especialistas se han asomado a los primeros puestos, pero Armstrong demostró que se encuentra en otra galaxia. Igor González de Galdeano y Beloki se colocaron entre los diez mejores. Por los demás, Leipheimer rebasó a Heras; Igor le arrebató a su compañero Azevedo, que pinchó y tuvo que cambiar de bicicleta, el quinto puesto y Mancebo finalizó séptimo. Sastre sólo cedió dos segundos sobre Ivan Basso. Entre los diez mejores han terminado, finalmente, cinco corredores españoles, superando lo conseguido en 1990, cuando Delgado, Lejarreta, Chozas e Indurain también acabaron entre los mejores, y el año pasado, con Beloki, Igor, Sevilla y Serrano.