Diario de León
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Benito Urraburu - BÉJAR.
León

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Estamos en territorio bejarano, en las calles que vieron los primeros pasos de Roberto Heras, y muy cerca de Puerto Béjar, donde vive Santi Blanco, el ganador en La Covatilla. El final de etapa en la cocina de Heras lo ganó su paisano. Los dos demostraron que conocían todo el recorrido al milímetro. Cuando atacaron, lo hicieron a conciencia, sin permitirse un margen de error. El segundo ataque de Santi Blanco (el primero fue para meterse en la escapada buena de la jornada) le iba a dar la victoria de etapa. El segundo ataque de Heras también sería definitivo. Maduró en el primero a Aitor González, esperó, le dio unos momentos de sosiego, para lanzar una de esas andanadas sólo al alcance de un escalador excepcional que deja la carrera abierta. De Béjar, la Vuelta a España sale viva, con un podio que no está decidido. Béjar tiene dos ciclistas profesionales y ambos arrasaron. No es fácil tener la precisión que mostraron, en situaciones muy distintas. Roberto pudo bailar sobre su bicicleta, algo que en el Angliru resultó imposible para él puesto que la rueda trasera le resbalaba. Los sucesores de Laudelino Cubino se han convertido en los héroes de la zona. Heras esperó su momento con frialdad, al estilo Lance Armstrong, con un rostro de hielo, lejos de los rictus que adornaban sus ataques cuando ganó su primera Vuelta. Buscaba distanciar a Aitor González de forma definitiva y se quedó cerca de conseguirlo. Manda en la general, en la regularidad y en la montaña. Afortunadamente para todos no le han americanizado. Sus piernas sigue siendo capaces de revolucionar las pendientes mas duras, donde se pueden hacer diferencias. Heras atacaba y Aitor González, que estuvo toda la etapa soldado a su rueda, le respondía. Puede que se cebase un poco con Heras, que se equivocase, pero es valiente hasta la temeridad, aún a riesgo de hundirse. Falló el primero, no el segundo A un ciclista se le tienen que encoger las entrañas cuando le atacan, rebelarse, salir a por su rival. Puede que no fuese lo inteligente, sobre todo después de ver el segundo lance de Roberto, en el que Aitor González acabó por claudicar. Los mejores amigos del corredor de Kelme, Santos González y, sobre todo, Martín Perdiguero le dinamitaron la primera parte de La Covatilla. Cuando Heras se marchó, Aitor le iba viendo, le tenía controlado. Joseba Beloki y Óscar Sevilla actuaron con más sagacidad. Fueron de menos a más, cogieron a Aitor González, que no pudo seguir su ritmo. En ese momento llegó la equivocación de Belda. Jugó para ver si Aitor González se recuperaba y Óscar Sevilla cogía a Heras. Aitor se recuperó, pero donde iba Heras no era capaz de llegar nadie. La situación se tranquilizó en los kilómetros finales, Aitor González entró en tiempos y a Roberto Heras le faltó más dureza, más kilómetros de puerto, para hacer un hueco definitivo.

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