CICLISMO
Kelme se aferra al contrato de Botero
El equipo ciclista español Kelme-Costa Blanca insiste en retener en sus filas al colombiano Santiago Botero hasta finales del año 2003, según lo estipula el contrato firmado por ambas partes, aseguró ayer el propio corredor. Botero conf

Santiago Botero muestra su alegría al vencer una etapa
En el citado encuentro se llegó a la conclusión y se reiteró que Santiago Botero debe permanecer en el equipo alicantino. «En la reunión se concluyó que Kelme-Costa Blanca no bajará la cláusula de rescisión del contrato, entonces por ese lado ya sabemos que va a ser imposible insistir. Ahora tengo dos opciones: quedarme o buscar una salida jurídica», dijo Botero. El reciente campeón mundial de ruta profesional insistió en que Kelme no da garantías porque siempre ha preferido un «capo» español, aunque no tenga su misma calidad deportiva, y cree que tampoco hay posibilidades de armar una formación con la que pueda disputar el título del Tour de Francia-2003. Botero confirmó que tiene una oferta «interesante» del equipo alemán Telekom y que desea «cambiar de aires», porque a pesar de sentir aprecio por Kelme no todas las veces ha sido bien tratado por el técnico del equipo, Vicente Belda, ni se encuentra satisfecho en la parte económica. «Creo que la opción más lógica por ahora es seguir en Kelme el próximo año y culminar mi contrato, porque un pleito me podría hacer perder la temporada y eso es lo único que no quiero, pero no descarto que busque otra salida a la actual situación», añadió. El ciclista colombiano de 30 años siempre ha corrido como profesional para Kelme, con el que está vinculado desde 1996, aunque nunca ha sido considerado el «jefe» del equipo a pesar de ocupar el cuarto puesto en el Tour este año y de lograr la medalla de oro en ruta, en los mundiales. Admiración y sorpresa El colombiano más heterodoxo que ha conocido el ciclismo, Santiago Botero Echeverry, se proclamó el pasado octubre campeón del mundo contrarreloj en Zolder (Bélgica) haciendo gala de la misma virtud que le ha hecho ser una «rara avis» en el deporte de su país, su calidad y potencia en las pruebas cronometradas. Nacido en Medellín hace 30 años, este corredor rubio, de ojos azules, tímido y de potente complexión siempre ha sido visto por los especialistas con una extraña mezcla de admiración y sorpresa. Su progresión en el ciclismo desde que empezó, por casualidad, por el hecho de estar gordo, ha sido meteórica. Pocos en el pelotón internacional se acercan a las condiciones del ciclista del Kelme. Sus 1,83 metros de estatura y los vatios de potencia acumulados en sus piernas le convierten en un «tanque» poco acorde con el prototipo de corredor colombiano, el enjuto escalador que encarnaron Lucho Herrera y Fabio Parra a finales de los 80. Campeón de Colombia contrarreloj en 1995, debutó como profesional en 1996, con 24 años. El Kelme fue el equipo que confió en él.