Diario de León

Cultural: otra plantilla de usar y tirar

-El club leonés solo ofrece un año de contrato a los nuevos fichajes a pesar de que vende un proyecto de continuidad Es la política con la que ya ha liquidado a más de la mitad del equipo de la pasada temporada

León

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Trece bajas confirmadas y las que aún quedan por producirse. Así construye la Cultural «un proyecto de futuro» que cada temporada fracasa en su objetivo de alcanzar la Segunda División —en la pasada logró la permanencia en la tercera categoría del fútbol español en la última jornada—. Una máxima, la de desmantelar casi la totalidad de la plantilla, que Felipe Llamazares aplica cada verano con mano de hierro sin importar tampoco si los futbolistas tienen o no contrato en vigor. Aunque eso sí, el dirigente ha aprendido de sus errores y ya desde el curso pasado solo ofrece contratos de una temporada —más otra opcional— a prácticamente todas las incorporaciones para evitarse desembolsos futuros en los juzgados.

Aunque el club vende la burra cada verano con el mantra de conformar un equipo que se asiente en la categoría para crecer y acercarse a los gallitos, la cruda realidad es que una vez que consuman el fracaso deportivo le dan boleto a más de la mitad de activos —sin contar entrenadores— arrojando datos cuando menos llamativos en los últimos ocho años: casi 160 futbolistas han vestido la elástica del primer equipo de la Cultural y no precisamente provenientes de la cantera. Un desfile que, lejos de terminarse, continuará la próxima campaña sin ningún disimulo.

La directiva culturalista se ha aprendido bien la lección y ahora solo ofrece un año de contrato a los nuevos fichajes para no pillarse los dedos si la cosa sale mal. Una política que choca con las palabras del propio Llamazares en más de una ocasión, donde insistía en que la idea era confeccionar una plantilla que mantenga a una columna vertebral importante y a la que se le sumen unos pocos refuerzos. Sin embargo, en su última comparecencia pública tras lograr la permanencia del equipo en Primera Federación justificó las salidas masivas —las antiguas y las que estaban por venir— subrayando que cuando no se acierta hay que cambiar.

Pero lo único realmente cierto es que los seis fichajes que la Cultural ha realizado hasta la fecha —ayer confirmó las llegadas de Aleix Coch y Javier Fernández Abruñedo ‘Bicho’— solo cuentan con un año de contrato —más otro opcional— que rara vez se ejecuta. Es decir, se avecina otra plantilla de usar y tirar para la 2023-24.

Aspire se hizo cargo de la Cultural y saneó sus cuentas por completo, pero tenía el firme objetivo de colocar al club leonés en el fútbol profesional y que se asentara allí. Solo lo logró Rubén de la Barrera de forma efímera. Después, la nada más absoluta —salvo el ‘casi’ de José Manuel Aira—. La academia ha cumplido con la parte económica. No así la directiva encabezada por Felipe Llamazares, que cada temporada se la juega a renovar casi toda la plantilla esperando a que vuelva a sonar la flauta. El problema es que el instrumento se ha desafinado, la competencia es cada año mayor y el goteo constante de refuerzos no mejoran lo anterior ni, en general, se les da tiempo para afianzar un bloque sólido .

Con trece salidas —y más que se producirán en los próximos días— habrá que contratar a otros tantos jugadores nuevos. De momento ya van seis.

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