CAZA MENOR
Una temporada en clave positiva
A punto de cumplirse el mes de actividad las sensaciones son buenas con liebre y perdiz mejorando las perspectivas y el conejo manteniendo su aceptable nivel

Borja Llamazares junto a uno de sus perros en una jornada de la presente temporada de caza. DL
La tenporada de caza menor se encamina a su primer mes de actividad. Lo hará el próximo 27 de noviembre. Y con un desarrollo mejor de lo esperado. No para lanzar las campanas al vuelo, pero sí para atisbar brotes verdes tras unos años en los que alguna de sus piezas estrella como la perdiz y la liebre sumaban suspensos siendo el conejo el único que se salvaba.
De la incertidumbre se ha pasado a ciertas dosis de ilusión en este primer tercio de la temporada. En el caso de la perdiz con bandos más que aceptables que han posibilitado perchas notables. Pero como en todos los aspectos de la vida no para todos por igual. Dependiendo de las zonas y también de la pericia de cazador y perro. Se puede decir que de los nubarrones que en lso últimos años han marcado a una de las piezas más demandadas de la temporada de caza menor se ha pasado a una situación que si no varían los condicionantes que están rodeando este año la campaña los dos meses venideros también pueden ser al menos positivos. Eso sí, teniendo en cuenta las previsiones climatológicas que apuntan a diciembre y enero.
Tampoco se han dado bien los últimos años en lo referido a la libre. Esa circunstancia marcaba también el posible camino para este ejercicio. Pero la situación se ha visto mejorada. No es que la población haya aumentado de manera espectacular, pero sí destacada para que alguna jornada pueda llevar al cazador a regresar a casa con la sonrisa de satisfacción en la cara. Piezas se han cobrado y se seguirán sumando. Y lo que parece mejor, todo indica que esta pueda ser una puerta abierta a los próximos ejercicios. Pero lo primero es completar los dos meses de la presente campaña y luego mirar al futuro.
El tercer vértice en la temporada de caza menor lo conforma el conejo. El único que en los últimos años se había salvado de la quema y que en el presente también arroja números positivos. Era algo esperado aunque también supone una dosis de alegría en una temporada que bajará el telón el cuarto domingo de enero (26). Será el punto y final a una temporada que en las semanas previas se esperaba con cierta incertidumbre y que después de su inicio ha mostrado una buena cara hasta el punto de que el balance con un tercio a puto de cumplirse supera el aprobado en la nota media e incluso llega al bien. ESo sí, los balances siempre deben hacerse al final.
Para los dos meses que quedan por delante los cazadores esperan que esas sensaciones positivas que en líneas generales han marcado el primer tercio de la campaña puedan mantenerse. Y en el caso de que se vean reducidas no lo hagan de una manera importante. Los miles de aficionados a la caza en la provincia de León y el resto de la Comunidad desean que así sea.
JABALÍ, SEGÚN LO ESPERADO
Respecto a la caza mayor y en el caso del jabalí, el desarrollo de la temporada también está caracterizado por responder a las previsiones. La población de este sigue estable y en números altos lo que sin duda alguna posibilita que en las cacerías se puedan cobrar un número de ejemplares. Algo que sin duda alguna se mantendrá a lo largo de las fechas en las que puede cazarse.
Una situación que no debe variar con el paso de las semanas.