Diario de León

Un ‘triángulo’ lleno de contrastes

CAZA MENOR. La perdiz decepciona por su menor presencia de la esperada, la liebre sigue en caída libre y el conejo es el único con aprobado en el primer tramo de la temporada

La temporada de caza menor refleja un aprobado, una decepción y un suspenso esperado.

La temporada de caza menor refleja un aprobado, una decepción y un suspenso esperado.f. OTERO

León

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Conejo, perdiz y liebre. Por este orden las tres piezas estrella de la temporada de caza menor conforman en las primeras semanas de actividad un escenario desigual que va del aprobado alto del primero a la decepción en el caso de la segunda y la constatación de otro mal ejercicio en la tercera.

Queda camino por delante, ya que hasta el cuarto domingo de enero de 2026 (día 25) los cazadores tienen la oportunidad de probar su pericia. Pero estas primeras semanas de actividad han dejado ya definidas las directrices de lo que va a ser la temporada. Pocos cambios se esperan. En cuanto a la perdiz esos augurios que apuntaban a un escenario más positivo no se están cumpliendo. Al menos en líneas generales. Y es que como el dicho de que ‘nunca llueve a gusto de todos’, en algunos escenarios su presencia es más que aceptable, pero en otros esta o es nula o con muy pocos ejemplares. Hasta el punto de que en algunos cotos se piensa ya en la posibilidad de eliminar la opción de su caza para preservar a los pocos ejemplares que tienen. Eso sí, esas cifras que se atisbaban hace no mucho, por unos motivos u otros no se están cumpliendo. De una decepción a al menos un suspiro de cierta alegría. No es algo novedoso, pero el conejo sigue siendo una destacada tabla de salvación para los cazadores que salen al campo. Sus cifras no son las óptimas y su presencia es también desigual según se hable de unas zonas u otras. Pero donde está presente, y eso los cazadores lo saben por experiencia, están dando más de una satisfacción. Al menos para que la vuelta a casa no sea un lamento de hacerlo con una percha vacía. Y el tercer vértice de la temporada de caza menor, la liebre. Era algo esperado, pero una campaña más su presencia es casi anecdótica en el campo. Para los cazadores esta situación se repite ya desde hace años. Y apunta a que sea también algo que se extienda en los próximos. Lo peor es que las causas de su escasa presencia (enfermedades, clima,...) no están claras para que pueda aplicarse una solución a medio y largo plazo. A nivel cinegético la liebre siempre ha sido una de las estrellas de la caza menor. Pero desde hace ya unos años, más de lo deseable, se está convirtiendo en la piedra en el zapato. Pocas y muy dispersas que han llevado también a la prohibición de su caza en muchos cotos por parte de sus gestores. Porque no hay o porque su presencia es tan escasa que abatir unas pocas puede llevar a su desaparición en dicho coto o zona.

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