Tenis
Sublime Carlos Alcaraz: campeón en Australia
El murciano se impone a Djokovic en un partido espectacular de cuatro sets (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5) y se corona por primera vez en un torneo con el que completa los cuatro Grand Slam

Carlos Alcaraz con su trofeo de campeón del Abierto de Australia 2026.
Carlos Alcaraz ya tiene los cuatro trofeos de Grand Slam. Roland Garros, Wimbledon, US Open y ahora el Abierto de Australia. Con 22 años se convierte en el jugador más joven en lograrlo. Para ello ha tenido que superar en la gran final de Melbourne a Novak Djokovic tras cuatro espectaculares sets (2-6, 6-2, 6-3 y 7-5).
El español, que tardó tres horas y cuatro minutos en superar al balcánico, el más precoz en triunfar también en Melbourne y en acumular siete títulos grandes, añade éste éxito a los dos que tenía en Wimbledon, en Roland Garros y en el Abierto de Estados Unidos, siete ahora en total.

El jugador murciano, además, consolida su condición de número uno del mundo mientras que Djokovic, que no pudo obtener su vigésimo quinto grand Slam, asciende al tres del ránking.
Carlos Alcaraz se convirtió en leyenda a costa del más grande de todos los tiempos, el serbio Novak Djokovic para conquistar, por fin, el Abierto de Australia y completar el Grand Slam, el más joven de la historia en conseguirlo.
Una derecha en busca de la igualada que se marchó fuera, por el fondo, dilapidó las opciones del serbio, el más veterano, en la final de mayor diferencia de edad, y elevó a la gloria al jugador español, que, con 22 años y 272 días, se erigió en el más precoz en obtener tanto éxito.
Con Rafael Nadal como testigo, como gran apoyo, el murciano sacó adelante una final histórica en la que fue de menos a más. La que empezó en manos de la experiencia de su adversario y que volteó con un toque de madurez, de solvencia y de talento. Sin Juan Carlos Ferrero en el box por primera vez, Alcaraz, con Samuel López al mando en el equipo, inició el 2026 a lo grande. Saldrá consolidado en la cima del ránking, con una gran diferencia sobre Jannik Sinner, superado por el serbio en semifinales.
Después de una dura batalla contra el alemán Alexander Zverev, Alcaraz se puso a tono y se apuntó el quinto triunfo sobre Djokovic en diez enfrentamientos. Fue la revancha del año pasado, cuando el balcánico, en cuartos de final, dejó fuera de concurso al español. No ha dejado pasar por alto esta ocasión al mago Alcaraz, que logró el éxito que ansiaba.
El círculo de Alcaraz
Une el trofeo que alzó al cielo apagado de Melbourne a los dos títulos que ya poseía en los otros tres eventos colosales: Wimbledon, Abierto de Estados Unidos y Roland Garros, éxitos a pares en su todavía corta carrera que impulsa al murciano a un hueco entre los grandes de la historia del deporte.
El noveno hombre de la historia en completar el Grand Slam, pero el más joven en hacerlo con 22 años y 272 días, por delante del Don Budge que ha mantenido el registro durante 87 años, desde que ganó en Francia en 1938 con 22 y 363 días, ha dado un salto en su historial para empezar a tomar cuerpo de leyenda.
Nadie mejor que Novak Djokovic al otro lado de la red, en la final, para impulsar la repercusión del jugador español que empieza a tener pinta de legendario, que apunta a los veinticuatro del balcánico, el más campeón, al que ya ha ganado cinco veces en diez partidos. Cuatro en eventos de Grand Slam, tres de ellos con el título en juego.
Nadie mejor que el jugador de Belgrado, de 38 años, como rival. Como si de un relevo se tratara, una herencia, un legado: del mejor de todos los tiempos al mejor de la actualidad. El número uno.
Alcaraz, que mantiene el dominio que en los últimos tiempos ha acaparado junto a Jannik Sinner, que entre los dos han logrado los nueve grandes recientes, sale reforzado como número uno y con más de cuatro millones de dólares australianos en el bolsillo como premio. El murciano ha aprovechado el resbalón del italiano, campeón el pasado año y eliminado en semifinales este año, que pierde, por tanto, 1200 puntos. El español sale respaldado con 3.350 de renta sobre su rival, al que aventaja ya, además, en tres títulos grandes. Mientras Sinner está estancado en cuatro, Carlos eleva su registro a siete.
El duodécimo jugador capaz de derrotar a Djokovic en cinco o más ocasiones, que iguala a Stanislas Wawrinka en el tercer lugar de la relación de tenistas con más victorias sobre el serbio en los Grand Slam, se apuntó la final con más diferencia de edad entre los protagonistas en Australia, el segundo en la historia de los torneos grandes después del que disputaron Ken Roewall y Jimmy Connors en 1974. Entre el jugador de El Palmar y el de Belgrado hay dieciséis años de distancia.
Alcaraz, ya situado en la mesa de leyendas como Andre Agassi, Don budge, Roy Emerson, Roger Federer, Rod Laver, Rafael Nadal, Fred Perry y, por su puesto, el propio Djokovic, como los únicos nueve en completar el Grand Slam, aunque el más precoz en hacerlo, se ha erigido en el segundo español en levantar el trofeo en la Rod Laver Arena. Sigue los pasos el murciano de Nadal, el otro que salió triunfante de Australia, que en dos ocasiones ha incluido su nombre en el historial del evento.
Un Carlos Alcaraz más maduro, en la cancha y fuera, ha vuelto a triunfar. No pierde la sonrisa el joven jugador de El Palmar (Murcia) que ha mirado a su palco durante dos semanas sin Juan Carlos Ferrero. La ruptura de semanas atrás no ha afectado el recorrido del número uno del mundo que sigue su camino. Sin su mentor de los últimos siete años, el murciano ha encontrado el calor necesario entre Samuel López, otrora segundo, ahora primero, con el que ya había compartido viajes y torneos desde temporadas atrás. Y su hermano Álvaro, con más galones en los entrenamientos, más presencia. Un giro necesario, una nueva etapa profesional que no ha frenado el progreso del campeón murciano.
Los veinticinco títulos individuales que arrastra en su camino por el circuito, el segundo detrás de Djokovic (101) pero delante ya de Sinner y Zverev, iluminan el panorama del español que ha iniciado el 2026 con el saldo cumplido de las cuentas pendientes. Como el de Melbourne, donde nunca había triunfado, donde nunca había atravesado los cuartos de final.
El choque contra Alexander Zverev, el de cinco sets y cinco horas y media, la semifinal más duradera del primer Grand Slam de la temporada, realzó la figura de un jugador cuyas virtudes van más allá del talento que se le presuponía, de sus cualidades como jugador. A todo ello, a esas que aventuraban un hombre grande, un genio en la pista, se unió el espíritu de los tipos que marcan las diferencia, que realzan una época. Aferrado al drama, a la épica, el murciano mantuvo en vilo a todo un país que sufrió con su dolor en la pista y que celebró esa resurrección en la pista que le dio la victoria. España rememoró esos mejores días de Nadal, esas jornadas históricas, aquellas epopeyas en momentos imposibles.
Dio un paso al frente Alcaraz, síntomas de madurez, sin esas 'desconexiones' que en más de una ocasión frustraron el desempeño de un jugador que ha roto moldes, elogiado por cualquier histórico, ensalzado por cualquier rival.
"Hemos aprendido a intentar no escuchar, intentar seguir el camino que creemos correcto y apostar por lo que hacemos, y eso es lo que hemos hecho. Teníamos muy claro el camino que queríamos seguir", dijo en pleno torneo.
El abanderado de la nueva generación, el referente del big two que mantiene las distancias con el eterno superviviente del inigualable big three está dispuesto a implantar un nuevo absolutismo en el tenis. Una época que pretende hacer suya, al margen del cara a cara con Sinner y cada vez con menos tiempos para Djokovic, que nunca da un respiro y que siempre está.
Melbourne coronó por primera vez a Carlos Alcaraz, devorador precoz de registros, un adelantado a su tiempo y a cualquier situación que sacó sobresaliente en su asignatura pendiente y con todo el año ahora por delante.
Una extraordinaria puesta en escena de Novak Djokovic puso la final patas arriba. El ganador de veinticuatro Grand Slam, el mejor de siempre, rozó la perfección ante un rival que dio la sensación de acusar cierta presión y sin soluciones ante el nivel del serbio, que recordó al de sus mejores tiempos.

Alcaraz y Djokovic se saludan antes de iniciar la batalla deportiva sobre la pista.
Ni rastro de esos 38 años y 255 días que sitúa al jugador de Belgrado como el de más edad en disputar la final del primer grande del curso y el segundo en las historia de los Grand Slam, solo por detrás del australiano Ken Rosewall.
Extraordinario al resto y firme con el saque, que ya le dio un plus ante Jannik Sinner, Djokovic tomó ventaja en el partido después de ganar el primer set en un abrir y cerrar de ojos. Alcaraz, con cierta sensación de tener el brazo encogido, no pudo equilibrar la rotura del veterano rival en el tercer juego. Aceleró después y se apuntó el set por 6-2.

Alcaraz celebra su triunfo sobre Djokovic que lo corona como flamante campeón del Abierto de Australia 2026.
Sin embargo, el número uno del mundo ya había dado cierto aviso de mejora. Y así fue. Se calmó, empezó a hacer una jugada más al serbio, que tenía cada vez más lejos mantener el impecable nivel del principio, ese que le ha instalado en la cima de la historia.
Encontró los primeros momentos de rotura y empezó a disfrutar, a sonreír. Consiguió su break en el tercer parcial y lo consolidó. Con sufrimiento. Eso le dio alas, le sosegó mientras inquietó al balcánico. Igualó el partido con el mismo marcador. El partido ya era otro.
De pronto, el techo se cerró. Djokovic, que en el otro juego es también el mejor, se marchó al vestuario mientras el murciano cuestionó la decisión sobre la cubierta. Previsión de lluvia le dijeron.
Carlos Alcaraz alargó su buen momento. Mantenía el saque mientras Nole sufría para mantener el suyo, que perdió en el quinto. Lo ganó el español al resto, 6-3, y tomó ventaja en el marcador. Fue el parcial de mejor nivel, de esplendor en un partido que ganaba en intensidad y dramatismo en cada juego.
El cuarto fue el último. Se aferraba a la pista Djokovic, que en el segundo parcial salvó seis puntos de rotura que tuvo el español. Luego el serbio tuvo sus opciones. Mantuvo el pulso Alcaraz hasta que, en puertas del tie break, logró la rotura que le dio el triunfo. Se tiró al suelo y abrazó a su rival.
Alcaraz selló su primer título del Abierto de Australia y se erigió en el noveno hombre de la historia en completar el Grand Slam, tras Andre Agassi, Don Budge, Djokovic, Roy Emerson, Roger Federer, Rod Laver, Rafael Nadal y Fred Perry.
En su quinta participación en el Abierto de Australia y su vigésimo Grand Slam lo consiguió. Con Nadal como testigo. El otro español que ha triunfado en Melbourne, dos veces, en 2009 y 2022.
Así, está ya en la lista histórica de títulos de Grand Slam individuales masculinos ganados por un jugador español, por detrás del balear. Ganó su séptima final de ocho jugadas. Cierra el círculo Alcaraz, erigido en el mejor del momento y el más joven de la historia.

Rafa Nadal, presenciando el partido desde la grada, ya tiene sucesor español como campeón en el Abierto de Australia.