PRIMERA DIVISIÓN
Morientes, Portillo y nadie más

Morientes celebra su segundo gol con la felicitación de Portillo y Raúl expectante de fondo
Morientes y Portillo no quisieron ser menos que los galácticos y, recién entrados en el terreno de juego, salvaron en el instante final al Real Madrid de morir de prepotencia frente al Rayo Vallecano. Cinco minutos mágicos fueron suficientes para un líder que no mereció tanto premio frente a un rival ejemplar que se asustó cuando se vio con el preciado botín en el talego. Uno de esos triunfos que, por el modo de producirse y el valor anímico que conllevan, pueden valer un título de Liga y un descenso. En apenas cinco minutos, el Rayo asustó a la parroquia local con una gran jugada de Peragón que salvó Casillas, tras remate de Míchel, y un testarazo alto de Cembranos. A la tercera consecutiva, no perdonaron. Cembranos ejecutó una falta, Peragón no llegó a tocar, Ronaldo metió el pie sin decisión y Casillas se la comió. A menos de un cuarto de hora para el final, se produjo el momento cumbre en el desenlace del partido. Del Bosque arriesgó -tampoco le quedaba más remedio- y situó a Portillo, en lugar de Pavón. Instantes después, sacó al denostado Morientes, en vez de una caricatura de Ronaldo. Benítez, más miedoso, retiró a Peragón, su única referencia en punta, y alineó al central Onopko. Y en un abrir y cerrar de ojos, los arietes de casa resolvieron. Increíble. Así es el fútbol...y el Real Madrid.