Diario de León

LIGA DE CAMPEONES

La falta de pegada hundió al Valencia

¡Porca miseria! El mejor Valencia de la temporada cayó noqueado ante la peor versión del Inter, exactamente igual que ocurrió en la pasada Copa de la UEFA aunque con tanteadores diferentes. El equipo de Benítez pasó por encima

Javier Zanetti y Pablo Aimar pugnan por un balón en un lance del partido disputado ayer en Mestalla

Javier Zanetti y Pablo Aimar pugnan por un balón en un lance del partido disputado ayer en Mestalla

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Vicente Costa - VALENCIA.
León

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Esta vez, no hay nada que reprochar en la actitud del Valencia, que lejos de acusar las críticas públicas de su técnico a los jugadores, salió más motivado que nunca ante una afición entregada que entendió la suma importancia del duelo. Pese a caer eliminado, firmó un monólogo espectacular y por momentos humilló a un rival tan histórico como mezquino. Aún sin remate, el Valencia desnudó al adversario y demostró que es una gran mentira afirmar que los italianos defienden bien. Lo hacen con todo, con 10 hombres por detrás del balón, pero conceden un sinfín de ocasiones, incluso a balón parado. Si este mismo partido lo hace el Inter frente a un oponente con más gol, como el Madrid por ejemplo, igual regresa a Milán con media docena de goles en la maleta. No pudo tener más suerte el Inter. Salió con tres centrales, dispuestos a poner en práctica el «catenaccio» que les caracteriza, marcaron en su primera llegada al área de Cañizares. Un balón tonto, un fallo incomprensible de Ayala, una aparición de Vieri y terrible golpe al Valencia. Tres goles tenían que hacer los ches para alcanzar las semifinales frente al rival que practica el fútbol más cicatero de Europa. Siempre al ataque Lejos de lamentarse y llorar su desgracia, el Valencia se fue hacia arriba con fe en busca del milagro. Con un fútbol rápido, fluido, al primer toque y una garra y coraje enormes, acorraló al Inter, aunque bien es verdad que los transalpinos tienen tendencia natural a encerrarse. Su autoestima creció también gracias a la consecución del empate dos minutos después. Marchena, a quien el enrabietado Benítez situó como titular en detrimento de Pellegrino, dio un gran pase a Carew, el noruego hizo un gran movimiento y Aimar la colocó con sutileza lejos de Toldo. A partir de ese instante, el Valencia comenzó a bailar a los italianos, que hacían todo lo posible por parar el partido a base de faltas, teatro, de antifútbol en suma. Pero los locales hicieron todo bien, menos lo fundamental, el remate final. Un problema que se ha hecho crónico en este equipo. El mejor ejemplo de esta falta de gol se produjo en el último suspiro del primer período, cuando Toldo desvió de forma consecutiva dos remates de Vicente y otro de Aimar. El portero italiano echó una bronca tremenda a su compañero Di Biagio, que terminó agarrándole por el cuello. Monólogo che El Valencia mantuvo su indiscutible dominio en la reanudación. Comenzó a un ritmo extraordinario y marcó enseguida, a los cinco minutos, merced a un certero testarazo de Baraja en una acción a balón parado. Instantes antes, el inmenso Toldo tapó una volea del vallisoletano que se colaba. Y poco después el danés Nielsen se comió un penalti de libro de Materrazi sobre Sánchez. Su segundo error grave de la noche, ya que en el primer acto no vio una pena máxima por agarrón continuado del propio defensor italiano a Carew. Aunque bajó el ritmo -era imposible mantenerlo 90 minutos- y la velocidad, los locales siguieron desperdiciando ocasiones hasta el final. Benítez lo intentó todo con los cambios, aunque es discutible que cuando su equipo más necesitaba atacar retirase a Carew y, sobre todo, a Aimar.

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