OPINIÓN Martín
Un amargo final anunciado
Punto final a la temporada futbolística. La Cultural, en un pobre partido, defraudó todas las esperanzas depositadas en una milagrosa resurrección, ocho días antes en Canarias -auténtico canto del cisno antes de morir- con un sorprendente triunfo ante el campeón del grupo, Universidad de las Palmas. Decepción en los aficionados, júbilo en los escasos seguidores del Lanzarote y una temporada más perdida que nos lleva a los treinta y una consecutiva de la travesía por el desierto de la Segunda B y Tercera división, incolora e insípida. En realidad fue la presentación en escena de un amargo final anunciado. Por que la trayectoria del equipo en las últimas jornadas del torneo, a partir el triunfo en Amilivia frente al Madrid B, fue realmente horrenda. Empates y derrotas con las singulares excepciones de los triunfos ante el colista Rivadesella y el Campeón Universidad de Las Palmas. Curiosamente los extremos de la tabla. Un caminar penoso, roto el equipo físicamente y obnubilado en el juego tal vez como secuela de las diferencias físicas. Total, que de tener un margen de puntos que hasta los más pesimistas creían suficiente para la clasificación, se devino a representar el último capítulo del vodevil, derivados en tragedia, en el último acto ante el Lanzarote. Un partido que podemos juzgar incluso como brillante de la Cultural hasta la media hora de juego. Un gol en minuto y momentos indicados para cimentar un sólido resultado que bien pudo ser de tres goles a cero en el descanso; pero la caída en vertical primero física y luego mentalmente, acusando el infortunio del gol del empate, marcado en propia puerta en las postrimidades de la primera parte, firmaron la sentencia. Tenía el equipo medio tiempo, cuarenta y cinco minutos para solventar positivamente el lance, ante un rival mediocre física y técnicamente. Quiso, pero no pudo. Falló todo, tan solo estuvo a la altura de la circunstancias una afición que acudió al campo masivamente y no perdió la ilusión y la esperanza hasta el final. Incluso se utilizó la megafonía para intentar dar vida a una paciente con síntomas terminales que desafortunadamente derivaron en la temida muerte, por más que fuera una muerte anunciada. Decepción, desilusión, siniestro total. y resignación; porque la salida del campo tan solo mostró el mal trago pasado por unos aficionados que, con los pies cansados por la larga travesía por el rudo desierto, se disponen, con estoica resignación, a esperar que en la próxima temporada finalice su largo, desolado, tremendo peregrinaje. Se acabó tristemente la temporada y comienza un tiempo muy importante para la acción acertad de los responsables del club. Sin prisas, pero sin pausas. Mucho trabajo les espera y solo cabe desearles el mayor de los aciertos para encauzar la trayectoria del equipo por el camino indicado que conduce al objetivo, tan tenaz como inútilmente perseguido, del ascenso. Terminó el tiempo del futbol y es ahora el tiempo del Baloncesto y del Balonmano, prometedoras bazas deportivas para León. Ambas con fundamento de llegar al mejor de los puertos. Baloncesto León tiene mañana la oportunidad de conseguir su segunda victoria en el playoff frente al Tenerife y poner franco con ella, el camino del retorno a la ACB. No se puede desaprovechar la gran oportunidad de tener el importantísimo factor cancha a favor. El apoyo de los aficionados será factor posiblemente decisivo. Dos factores y un mismo objetivo. No se puede dejar pasar tan propicia ocasión sin aprovecharla. Caja España Ademar, este fin de semana en Pamplona y la semana siguiente en Santander, tiene dos retos de afrontar. En Pamplona, frente al Portland, conseguir plaza para Europa, firmando definitivamente la tercera plaza en la Liga. En Santander está la posibilidad de revalidad el título de la Copa del Rey actualmente en las vitrinas ademaristas. Dos excelentes ocasiones para poner un broche brillante a la temporada.