Políticos en clave de lucha leonesa
Políticos en clave del espíritu de la Lucha leonesa. Políticos... y políticas, pero referido no al remarque de sexos sino de acciones y actuaciones políticas. Desde ese espíritu de la lucha leonesa/lucha por León, nos revelamos contra... casi todo lo que está sucediendo en León; y, peor aún, lo que deja de suceder. «Mi tierra es la tierra de pardos caminos/ de peña y de polvo,/ de verdes zarzales/ y agudos espinos». Pero en esa tierra, en esa cancha, en ese «corro», es en el que nos va a corresponder luchar. Nos guste o no. Jorge Icaza: «En esta patria (leonesa) ¿Qué nos queda por hacer? Acaso únicamente repetir con el poeta: volver donde está la casa de uno, por triste que sea;/la tierra de uno, por seca que esté;/ las penas de uno, por duras que parezcan. Son de uno, carajo». Miserias y desencantos que el masoquismo cazurro asume, sostiene y alienta con sus votos. descendiendo al luchístico terreno y parafraseando a José Antonio Primo de Rivera -por más que no resulte polémicamente correcto su invocación en los tiempos que corren- «amo a lucha leonesa porque... no me gusta». Obviamente en su situación actual. Y descendiendo un escalón más en las escalas de la concreción luchística, el ilustrativo dato que pretendíamos aportar la semana pasada y que apareció deslabazado por un salto de línea: que se hubiese de recurrir a la Banda Municipal de Astorga para acompañar a «La Braña» en la grabación del Himno a la Lucha Leonesa ante la no disponibilidad de la de León capital. Algo más que una significativa anécdota por lo que tiene de eso, de significativamente ilustrativo. Y a la sazón en la concejalía de Cultura alguien tan decepcionado con la autonomía... ahora que le ponen en el disparadero dimisionario. Y ante un himno tan beligerante y reivindicativamente leonés como se desprende de estos textos: «Lucha leonés!... Furia y casta leonesa/ han hecho de este deporte inmortal/ para orgullo de un pueblo/ que le dio su identidad». Los políticos que conecten con ese mensaje y ese espíritu han de ser los únicos que se hacen dignos de nuestra confianza. Y por los mismos las políticas, las actuaciones políticas que se inspiran en ese compromiso. Compromiso de leonesidad. Compromiso con León. Con la lucha leonesa y la lucha por León ¡Lucha Leonés! El contrapunto, el apercibimiento en trance un tanto fatalista, nos llega de la mano de Vicente Presa: «...Que no, que no, que aquí no ha pasado nada./ Que siguen las torres quietas, amaneciendo espadañas,/ y nuestros muertos se mueren sin música de campanas,/ honor que Dios ha legado sólo al señor de la espada» (al «castellano señor del castillo», vaya). Y «el masoca cazurro» se alinéa con el caciquismo -el cacique medieval del castillo-, se somete y se resigna... cuando concede su confianza (sus votos) en clave de: capitalidad autonómica, la fundación esa, la Diputación y juntas vecinales a extinguir, el camelo de la territorialidad, la identidad leonesa a exterminar y etcétera, etcétera, etcétera. En las antípodas de votar en clave de lucha leonesa/lucha por León. Luego vendrán con otro engañabobos a la manera del luchístico «coliseo de Riaño/ para una vez al año» y pretendiendo calmar a irredentos y montaraces leonesistas, prendidos -y prendados- del espíritu y el sentimiento y el simbolismo de su montaña. Prendar y, ¡ay!, depredar. «Los carros que van de campos/ a la montaña nevada/ van llenos de pan y vino/ vuelven con laurel o nada». La presión de los dogmáticos de lo políticamente correcto, no ha de apearnos de estos principios: leonesamente cuasi-sagrados. Siempre quedará algún poético y esperanzador mensaje, a la manera del «León en la Esperanza» de nuestro Antonio Gamoneda premio nacional de poesía, poema que concluye así: «...Porque es preciso conquistar la altura (...) para esta tierra que nació sin alas». Que no se tenga que entonar el terrible maleficio del «tenemos lo que nos merecemos». Y seguir practicando el secular y resignado deporte cazurro de lamernos las heridas. Concluimos al hilo de la actualidad estrictamente deportiva haciendo votos para que el Baloncesto León siga luchando leonesamente -lucha leonesa- y haciendo méritos; su único demérito sería que, llegado el caso, se humillase -antileonesamente- prestándose a rendir pleitesía autonómica a Valladolid. En cuanto a la cultural, y sin pretender hacer leña del árbol caído, mucho han de cambiar las cosas en esa especie de E.E.L.E.-bis; empezando por el cambio de nombre: lo de «la Leonesa» (denominación habitual fuera de León) se asocia y suena a fonda de 3.ª... o de 2.ª B premonitoriamente. Y por desgracia, algo más que transitoriamente lo de «parada y fonda»...