OPINIÓN
Análisis y reflexiones (y II)
Proseguimos los dispersos análisis y reflexiones del pasado jueves entorno a la marcha de la temporada de lucha que ya ha cruzado su ecuador veraniego. Analítica desde nuestra «subjetiva objetividad». Marropiniones, vaya... pero con nuestra independencia por delante, que ya se sabe que mejor perro vagabundo que perro de jauría». El «trashumante circo de los corros del sota/caballo/rey...». Pero que sin embargo se sigue haciendo apología de su rutinario desarrollo sin reparar no ya en la cutre puesta en escena, sino obviando una cuestión tan vital como las lesiones. Profundizar en el análisis de «la cantidad de mancaos», el chorreo de abandonos... Lesiones y los «daños colaterales» de la propia psicosis de lesiones. Y el gran daño central, por encima del siempre desagradable abandono sobre la marcha del corro por percance sobrevenido y abandono definitivo de la práctica de la lucha leonesa. Eso sí que es aún más grave y parece como si esta estadística/sangría no preocupase lo más mínimo. Un amable comunicante nos puntualiza en relación con el escasísimo número de participantes en semipesados, que si en Barrillos fueron exactamente 4 en el emblemático corro de Riaño se presentaron exactamente 5 y así sucesivamente. Cifras ridículas y ya no digamos comparadas con las que se podrían obtener en semiligeros; según nuestro informante nunca inferiores a la docena. Y es que ligeros está cargadísimo a costa en gran medida de los teóricos semiligeros con sus limitativos y limitadores entornos de los 60 Kgs, «Aletargado letargo» de la L.L. que acuña la definición de desarrollo insostenible. Depresiva y deprimente situación. Como para abordar, partiendo de esta (triste) realidad, el márketing y la mercadotecnia luchística y planteamientos de este orden. Ay, el aprovechamiento de las «sinergias... alucheras». Horrores y errores, en tanto rutina e inmovilismo constituyan la tónica permanente y sin que se vislumbre en el horizonte relevo de ideas; de mentalidad renovadora ¿la imaginación al poder sólo a través del relevo generacional? El único relevo en el que cabe confiar por ahora ¿o no...?. En clave de dispersión. Para nosotros la lucha leonesa es sobre todo un sentimiento. Claro que también sentimiento de culpabilidad. No hay derecho a que su protección, defensa e impulso (?) esté en función de lo que está y de quién está. A lo peor es que ése ha de ser su sino. De al misma forma que Leonesidad y Leonesismo representan también un sentimiento. En este caso además sentimiento de agravio comparativo. Y aquí también tristemente de grandeza de este sentimiento condenado a canalizarse desde la miseria de políticos claudicantes y entreguistas ante el partido centralista (al tiempo que automatista antileonés) que convenga en cada momento a sus intereses. A los suyos.