Diario de León
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MARRO
León

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COMPLETAMOS la evocación de aquellas denominadas «Velada Homenaje al Aficionado» (1985/86/87/8...) que hacíamos la semana pasada, evocando las tan brillantes como emotivas intervenciones de los veteranísimos Felipe/Cayuso/Nano Urdiales... y que viene muy a propósito como introducción al desarrollo del tema central de hoy. Pues bien, todos -veteranos y veteranísimos- con todas las ganas y con ese estilismo y esa clase de buen luchador que no se pierde con el paso -y el peso- de los años... Y unos y otros, veteranos luchadores y plurales espectadores, sabiéndoles a poco el minuto de tiempo que es lo mejor que se puede decir de un combate. Dándolo todo, ya se sabe, dando lo mejor. Todo un ejemplo, una gratitud...; lo contrario, lo actual, un olvido.. y una ingratitud. Y esto el aficionado lo capta sabiamente. Y se desencanta. Lo que unido a otras luchísticas decepciones acumuladas acaba por dar la espalda a la Lucha leonesa y refugiándose en otras alternativas deportivas: menos leonesas pero también menos frustrantes. Que lo de ejercer de sufridor también tiene un límite.. Pero antes de seguir adelante es indispensable señalar que lo primero para afrontar y tratar de resolver un problema, ha de ser tomar conciencia del mismo; reconocer, en un ejercicio de autocrítica, que se da en realidad tal situación problemática. Pues frente a la ausencia de autocrítica, negarse a admitir que la lucha leonesa atraviese un estado de crisis representa un ejercicio de inconsciencia e irresponsabilidad. El peor favor que se le puede hacer a nuestra Lucha es engañarse -y pretender engañarnos- tratando de ocultar el momento crítico que vive (?): rutina, atasco, falta de horizontes... Y que se traduce en algo constatable cual es la circunstancia de que el aficionado le está volviendo la espalda generalizadamente. Comprobable, cuantificable y mesurable. El crítico -y la crítica- no pueden limitarse a lisonjear, aún a riesgo de que su crítica suene a alarmismo o derrotismo. Más bien este luchístico caso, consecuentes con una realidad contrastable por cualquiera (que quiera verlo y que no cierre los ojos) ¿O es que no se percibe al menos la corriente de indiferencia? Y si es que la percepción de torrente de desencantos no está anulada. ¿O es que quienes se abstienen de criticar el desarrollo -en negativo: subdesarrollo- de la luche leonesa tampoco perciben esta progresiva deserción de los corros por parte de los aficionados? Sin ir más lejos la pobre existencia a todo un Provincial (gratuito y cómodo) y al resto de corros otoñales lo constata de nuevo. Negro se presenta ese nuestro esperanzador «Horizonte 2000» por el que tanto llevamos apostando y del que hemos hecho lema y hasta titulares de esta sección. Y si el aficionado deserta lo es porque lo que se le ofrece no responde a las expectativas del siglo XXI. Si lo actual no engancha es señal de que algo está fallando y de que algo diferencie (a lo actual) se ha de hacer. Y dejar de hacer lo mismo que se hace (mal). Pero antes que nada cambio de actitud (actitud crítica) y de mentalidad: fuera la pereza mental (intelectual) y paso a la autocrítica del reconocimiento de errores. Sin afrontar los problemas de frente -ni de lado- la consigna viene siendo el silencio, la pasividad, mirar para otro lado... y huida hacia delante. Por el contrario, manejos a base «espontáneos montajes/homenajes... de obligado cumplimiento». Pero a lo que íbamos, reconocida la existencia de ese mal y que está a la vista, lo normal en cualquier organización normal sería tratar de poner remedio y que también está a al vista. No hay problema sin solución y lo de Veteranos que señalábamos la principio es un apunte -y un aporte- entre múltiples. Sin pretender ser exhaustivos y tan sólo sumarialmente: TV, diversificaciones (variantes), clubes, semiligeros, amenidad/agilidad corros etc., etc., etc. Concluimos, el tránsito del aburrimiento al abandono es inmediato y la lucha leonesa actual aburre a las ovejas. Si los aficionados menguan y la cantera también, negro «HorizonteXXI» se presenta... Quien pregone que la luche leonesa va viento en popa es que es tonto o nos considera tontos a los demás: dos posibilidades no excluyentes.

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