¿Algo más que letargo invernal?
¿LETARGO «solo» invernal... o «algo» más? El luchístico aletargamiento de invierno desgraciadamente se tiene más que asumido por tradicional e histórico. Pero el letargo actual parece cual si tendiera a perpetuarse en el tiempo. Cuando lo cierto es que se vuelve a perder ese tiempo precioso; el de siempre, el de todos los años por esta época (invernal)... y un poco más en este caso. Es, debería ser, el periodo óptimo para proyectar, planificar, gestionar... Al tiempo, mantener informada a la afición para evitar esta sensación de vaciedad ¿De vacío de poder... y/o de querer? Y ya no digamos vacío de imaginación. Al margen de tal acción creativa de despacho, se echa en falta actividad competitiva invernal. En este plano operativo ni tan siquiera se anuncia todavía la invernal liga por equipos, que acabará surgiendo atropelladamente -a más de repetitiva y descafeinada- casi con más sentido estacional de Liga de Primavera que de Liga de Invierno ¿Y el impulso en serio a la básica cantera, a la lucha de base, ahora en pleno curso escolar que sería lo suyo? Y con independencia de otras múltiples competiciones que se podrían montar (montajes con invernales aires renovadores); curso o cursillo de monitores, de arbitraje, -¡cómo no lo necesitan los actuales seudoárbitros!-, de variantes luchísticas, de tecnificación en definitiva. No se concibe la mínima competición de los meses de otoño y la prácticamente nula de los meses de invierno, con mentalidad de cualquier otro deporte. Y es que al margen de la propia Lucha Leonesa ¿por qué se aprovecha para llenar de aciago «parón» con alternativas a base de otras modalidades de lucha? En tal plano luchístico alternativo, tampoco es preciso asomarse a Canarias, su lucha canaria y el resto de variantes: en la vecina Asturias funciona el «Centro de Tecnificación de Lucha Ciudad de Oviedo»: 3 horas a la semana en su fabuloso Palacio de Deportes y con Isabel Blanco con 16 años y ya tres veces campeona de España de grecorromana y seleccionada para el Europeo. Y varios más en Gijón. Cierto que en Asturias, a diferencia de León, cuenta con su propia Federación Regional-Asturiana de lucha; pero no justifica que los responsables de la lucha en León dejen pasar trenes, se preparen y practiquen competitivamente variantes de Lucha universales y olímpicas. Y ya de no competir regularmente y con continuidad en grecorromana, libre olímpica, sambo..., que al menos monitores cualificados aproximen a nuestros luchadores estas modalidades para las que tan bien dotados estén. El diario «La Nueva España» de Oviedo del pasado 5 señalaba que la campeona Isabel Blanco, bajo la dirección y control del preparador físico especializado -dieta alimenticia incluida- y entrenador con título nacional, había tenido una progresión meteórica desde que entró en el Centro de Tecnificación de Lucha de la capital asturiana. Mientras que en León nos vendieron federativamente en su día la creación del autonómico «Centro de Alto Rendimiento para luchadores de élite» nada menos: para unos luchadores que sólo practican o compiten en lucha leonesa ¡Ah! y en luchas folklóricoceltas. Luchístico vacío de poder y -ya saben- a lo peor también de querer. En cualquier caso, parálisis luchística más o menos absoluta. Y las preguntas o hipotéticas alterativas federativas? ¿Toman posiciones, se aglutina, se organizan, preparan estrategias... y programas? Muchos nos tememos que no. Y nada se da hecho ni viene llovido del cielo. Hay que -nunca mejor empleado tratándose de lucha- «lucharlo».. y ganarlo. Ideas claras. Por parte de quien (es) sea (n), de los que se vengan o de los que se queden, pero luchísticas ideas claras «nunca habrá viento favorable si no se sabe a dónde se va». Claramente, sin dejación alguna, un proyecto de futuro. Definido y programado en el tiempo.