El Valencia echa mano de lo práctico para ganar al Celta
Rufete marcó el primer gol en un barullo y Vicente sentenció al final del encuentro

Ángel intenta zafarse de la presencia de Baraja en un lance del partido
Un Valencia más práctico que vistoso logró un valioso triunfo en Balaídos que vuelve a poner la Liga al rojo vivo, ya que le sitúa a cuatro puntos del Real Madrid todavía con diez jornadas por delante, y hunde a un desquiciado Celta en zona de descenso. Un triunfo acompañado de polémica y demostrativo de que en el fútbol lo que unes veces te quitan los árbitros, otras te dan. Si los chés se quejaron amargamente en el Bernabéu de ese penalti de Marchena a Raúl, esta vez Ramírez Domínguez no vio un claro agarrón de Sánchez a Jesuli en el minuto final, que pudiera haber supuesto el empate si la pena máxima escamoteada se transforma. En la jugada siguiente, con toda el Celta protestando, Vicente logró el gol de la sentencia. Tras el pinchazo del Madrid frente al Zaragoza, el Valencia salió con determinación a por el triunfo. Sabía que disponía de una gran oportunidad, quizá la última, de engancharse a la Liga, y que no podía fallar. No tenía dos piezas básicas, el bastión Ayala y el mágico Aimar, pero sí una predisposición y condición física superior a un Celta agonizante. Sin alardes pero con fiabilidad, durante el primer tiempo los de Benítez superaron a los de Antic en todas las zonas. No sufrieron en defensa, salvo algún zarpazo aislado de Gustavo López, dominaron en la zona ancha, donde Albelda y Baraja se imponían a Ilic y José Ignacio, y arriba daban sensación de peligro porque los celestes adelantaban la línea a destiempo. Sin alardes pero con fiabilidad, durante el primer tiempo los de Benítez superaron a los de Antic en todas las zonas. No sufrieron en defensa, salvo algún zarpazo aislado de Gustavo López, dominaron en la zona ancha, donde Albelda y Baraja se imponían a Ilic y José Ignacio, y arriba daban sensación de peligro porque los celestes adelantaban la línea a destiempo. Fue precisamente un desajuste local lo que permitió a Albelda plantarse solo ante Cavallero, que le ganó en el mano a mano. Respondieron los gallegos con un tiro desviado de Gustavo López y un toque sutil de Berizzo, a centro de Israel, pero eran acciones muy aisladas. El mejor juego ché se tradujo en el marcador a cinco minutos del descanso, en una acción con cierta fortuna ya que el gol llegó tras un córner, un pequeño lío y un disparo certero de Rufete que entró entre un mar de cuerpos. Situación límite para el Celta, que echaba en falta la pujanza de Luccin y la profundidad de Sylvinho, ambos ausentes. El Celta quemó sus naves en la reanudación y lo intentó por todos los medios. Le puso corazón, alma, pero le faltaron fuerzas, calma, orden y fútbol. Su dominio no se tradujo en opciones de gol y fue el Valencia el que, pese a pecar de cierto conservadurismo, dispuso de las mejores opciones para sentenciar bastante antes a la contra. Cavallero, en un paradón con la cabeza a tiro de Vicente, y Velasco, que salvó bajo palos, evitaron dos goles cantados, pero no pudieron hacer nada para impedir la derrota final. Tampoco Jesuli, que con un cabezazo franco, estuvo a punto de igualar en el minuto 90. Luego llegaría ese agarrón a Jesuli, la puntilla de Vicente y el escándalo final. El Valencia le da vida a la Liga.