El equipo se debilitó con facilidad y erró sus ataques en la recta final
El despertar de los americanos del Bilbao, a pesar de la ausencia de Sallier, resquebrajó a León

Martín Ferrer se despide con aplausos hacia los aficionados de León
A veces se usa como tópico pero anoche fue la cruda realidad. El partido tuvo dos tiempos radicamente distintos. Si en el primero el dominio de León fue portentoso en todos los aspectos tras el descanso, un Bilbao liderado por Hamilton y Howard -Sallier no jugó por lesión- fue capaz de remontar un partido que llegó a perder por casi la veintena de puntos. Y es que si hasta el descanso la defensa de León fue inapelable, después la situación fue a la inversa, y los de Jareño se fueron trabando ante un rival que iba a más. La estadística al descanso erea de claro color visitante. 15 rebotes frente a 8, un acierto del 81% en tiros de dos y del 58% en triples, y con Higgins en su mejor momento. Pero la final también desvela algunas lagunas de León, que perdió 19 balones y permitió al rival sumar diez rebotes ofensivos. Entre los aspectos esperados, la presión sobre los árbitros especialmente de Vidorreta y Salgado no faltó y tampoco la apuesta del Bilbao por el doble base, lo que llevó a Charli a la pista para defender a Ricardo Uriz. Los datos también exhiben que León había repartido bien los puntos hasta el descanso, pero después sus porcentajes bajaron notablemente, y especialmente en los tiros libres, que zanjó con un discreto 65% tras firmar un pobre 55% antes del descanso, precisamente en sus mejores minutos sobre la pista. Lo más positivo, el bajo nivel del tiro exterior del Bilbao, que se fue con un 33% en triples (Salgado 1 de 9).