Diario de León

León pierde su margen de error y permite que el Bilbao se crezca

El equipo fue a remolque todo el partido al no conseguir superar la férrea defensa del rival

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Carlos Frá - bilbao | enviado especial
León

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Baloncesto León cedió también en el segundo partido. El equipo mantuvo su buena defensa, pero en ataque careció de referencias claras y se vio anulado por el Bilbao Básket. Se repite el 2-0 del año pasado en una serie que ahora cambia de escenario y en la que León sólo se mantendrá vivo mientras gane. Ya no hay margen para el error. El Bilbao está a un triunfo de la ACB. El partido respondió en muchos aspectos a lo esperado en un play-off. Fue tenso, incluso bronco, y con un marcador ajustado hasta el tercer cuarto. Los errores por ambos bandos fueron continuos, pero el Bilbao, salvo en el empate a 18, siempre llevó la iniciativa en el tanteador. El partido comenzó con una serie de desaciertos de los dos equipos. Había mucha tensión y se sucedían las faltas rápidas para evitar que nadie corriese. León tenía serios problemas con la defensa del rival y apostaba por Julio para afrontar la pintura rival, pero el Bilbao sumó un primer parcial peligroso (11-2) con tres triples. Jareño paró el partido y reordenó las ideas porque había ocurrido lo que nadie quería: El Bilbao se iba en el tanteador y se había crecido en la cancha. León mejoró su defensa y limó la renta al frenar a los interiores vascos, pero el Bilbao sí disponía en este segundo partido de su mejor tiro exterior. Paco, muy vigilado, cedió su puesto a Urtasun y Vidorreta apostó por el doble base, mientras repartía los minutos entre sus jugadores. Y el técnico se llevó una técnica porque con sus airadas protestas ya casi llegaban al centro de la pista. León alcanzó un empate a 18, pero en la última jugada Howard sumaba su tercer triple -el quinto del Bilbao- y zanjaba el cuarto con ventaja para los locales. El equipo vasco no lograba anotar fácil bajo el aro de León, que exhibía sus posibilidades defensivas, por lo sacaba el balón a los exteriores. Tras el parón, León siguió buscando a Julio porque Onyekwe no tenía su día, y vio como le pitaban la segunda falta en una acción tonta tras sufrir un duro tapón. El equipo sufría para lograr cada canasta ante el catalogo de defensas del rival. El Bilbao abrió una leve brecha en el marcador (35-28), pero tampoco León le dejaba anotar fácil, por lo que el balón iba de pinta a pintura sin que avanzase la anotación rápido. El equipo vasco repetía el guión del primer partido y cobraba ventaja jugando en esta misma fase con sólo los nacionales en pista. Al descanso (37-34) la situación era preocupante, porque aunque el Bilbao no se había ido, el equipo de Jareño no encontraba canales fáciles para anotar. Y León arrancó el tercer periodo con una serie de tres errores consecutivos, con Onyekwe cada vez más fuera de la pista. Pero el Bilbao tampoco tenía ya el acierto del inicio de los triples y su deseo de romper rápido el partido no tuvo éxito. Era el momento de Davis, tras dejar la pista el nigeriano con un fuerte golpe, y el reciente refuerzo asumió la responsabilidad con acierto en este cuarto. Pero el marcador iba a tirones y el tiempo corría a favor de los vascos. Jareño cambiaba a Paco por Urtasun y viceversa, pero a ninguno le otorgan un centímetro para tirar. Los nervios eran cada vez mayores en el banquillo de León y llego una técnica cuando el equipo afrontaba su atisbo de remontada más exitosa. Esa jugada llevó al bilbao a una renta máxima de diez puntos, con un tiple de Jorge García. Y en el cuarto definitivo no llegó la solución. León lo intentó sin desaliento, frente a un Bilbao que apostaba por el doble base frente a las variaciones defensivas de Jareño. Pero faltó la suerte frente a un rival que cada vez defendía con mayor dureza, lo que generó la expulsión de Julio, que se encaró con Sáenz de Ugarte tras recibir un fuerte manotazo y el local aprovechó para lanzarse al suelo, lo que confundió a lo árbitros que se creyeron la agresión. El banquillo de León estaba desesperado, pero nada podía hacer. El partido estaba perdido desde hacía tiempo y lo que ocurría ahora en la pista no era decisivo. Y Davis se llevó el regustillo de zanjar el partido con un mate que le valió para ganarse una pitada de la grada.

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