Diario de León
Publicado por
MIGUEL LUENGO
León

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ESTA EDICIÓN de Wimbledon pasará a la historia del tenis español por ser en la que más de ellos decidieron acudirpara competir en el cuadro masculino, con 17, un nuevo récord, pero también por ser el año en que muchos se dieron cuenta que pueden hacer algo mas. Para Carlos Moyá, por ejemplo, el que más lejos llegó al alcanzar los octavos de final, perder contra Hewitt significó un duro golpe, sobre todo porque el mallorquín había preparado Wimbledon con precisión. «Charly» se trajo de Madrid a Juan Luis Rascón, el mejor sacador-voleador hispano, que también colaboró con el equipo español de Copa Davis en la final de Melburne del pasado año, y se entrenó con él una semana antes de que comenzara el torneo. Además alquiló una casa muy cerca del club, para estar con su familia. Todo siguiendo los pasos de los que quieren triunfar aquí. De todas formas, Moyá señaló tras su derrota contra Hewitt que se iba pensando que podía haber llegado más lejos aún. El reto de Wimbledon permanece. El último español que llegó a los cuartos de final fue Manuel Orantes hace 32 años. Dos años antes lo había hecho Andrés Gimeno, ya ambos alcanzaron las semifinales pero fueron derrotados. La victoria de Manuel Santana en 1966 y de Conchita Martínez en 1994, son las únicas individuales conseguidas en este Grand Slam de hierba. Los nuevos españoles, caso de Feliciano López, Tommy Robredo y Rafael Nadal, ya han expresado su deseo de que éste es el Grand Slam que quieren ganar antes que ninguno. Su mentalidad ha cambiado, porque ya seleccionan antes torneos de preparación. Ferrero llegó disminuido físicamente y sin partidos. Era muy difícil igualar la cuarta ronda del pasado año. En el caso de Feliciano, los 2,08 metros del croata Ivo Karlovic, y sus 39 saques directos fueron una tremenda valla en su deseo. El toledano es quizás con Moyá el que mejores condiciones tiene para aspirar un día a las rondas finales de Wimbledon, y se ha empeñado en conseguirlo. El mallorquín, que vetó este torneo las dos últimas temporadas, se ha gustado así mismo y sabe que su saque y derecha le pueden dar momentos de felicidad en Londres. La hierba ha dejado de ser un obstáculo y ya apenas hay jugador español que la aparte de su calendario. Pero será difícil que se repitan finales, como las dos seguidas de Arantxa Sánchez Vicario contra Steffi Graf en 1995 y 1996.

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