Diario de León
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MARRO
León

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«LA MAYOR INOCENTADA / es hacer labor honrada / para la gente oprimida / en una tierra dormida / que no se entera de nada» (Benito Pamparacuatro, alcalde republicano de Sahagún fusilado en el 36). Que cada cual interprete este testimonio a la luz -o las sombras o los claroscuros...- del saldo de logros prácticos en clave luchísticoleonesa del prometedor «Plan Oeste». El paisanaje tiene la palabra y dado que tal parece que de una cuestión de paisanaje se tratara. Desde la «jerga aluchera» una pista: ¿no nos estarán «engatusando»? (versus prometedor... de promesas, chistera del Rey Midas). Un testimonio más ajeno aun. En el diario La Nueva España de Oviedo del pasado sábado y en su cotidiano espacio de la Pág. 2, el prestigioso analista político Javier Neira concluía así su columna: «... Si no puedes con tu enemigo abrázate a él, dice un refrán chino o propio de la lucha leonesa, que pronto se convertirá en el deporte nacional de moda; estamos en ésas». Lástima, apostillamos nosotros, que tan sólo se trate de una mera licencia y ejercicio retórico por parte de este acreditado columnista asturiano. Otro testimonio. Un amable comunicante -A.F.B.- nos testimoniaba su amargura tras constatar la insensibilidad luchísticoleonesa en dos enclaves que vienen encarnando las raíces y esencias de «La Montaña» (Lucha Leonesa / Lucha por León ¿recuerdan?); La leonesidad -en teoría y sobre el papel- en su estado más puro: Boñar y Riaño. Pues sí, sí, la Casa Consistorial de Boñar sin bandera de León mientras ondeaba la de Castilla ante la más generalizada indiferencia. Y por Riaño ostentación de enseñas castellanas a nivel hostelero y demás, mientras los símbolos leoneses brillaban por su ausencia ¡¡En Riaño!! Y remataba A.F. su desencantado testimonio con esta amarga reflexión: «convénzase Sr. Marro, en León sólo hay moradores (morador: que habita en un lugar), pero ya no existen leoneses. El morador sólo habita, pero no siente. Y esto va también por periodistas, intelectuales, empresarios, federaciones... y gente de a pie. Todos unos cagaos y Ud. Y yo unos soñadores ¿A la m. todos! Que diría el ínclito Fernando F. Gómez ¿qué nos puede esperar con este paisaje y que nos puede deparar este paisanaje? Pues a estos efectos testimoniales nos vamos a servir también de algunos puntos de vista que se exponen en el último número -el 10- de la revista Al Corro editada por el Club San Guillermo de Cistierna (de cuyo Editorial nos hicimos eco hace un par de semanas bajo su mismo titular «Grave riesgo de perecer») y con los que continuaremos el próximo miércoles. Recogemos en primer lugar el testimonio del famoso exluchador Ernesto Díez de Argovejo, a través de declaraciones que realiza como entrevistado y que extractamos aquí lo más sobresaliente: «Llevamos muchos años para que la lucha leonesa sea algo grande para León y nadie se compromete con ella, nadie nos da nada, sólo cuatro migas para tenernos callados. Lo mínimo que se le puede pedir a un presidente es que trabaje honestamente y que se preocupe de los luchadores, para que nuestro deporte crezca. Se debería buscar que la empresa privada se implique, así como las instituciones, los medios de comunicación y especialmente la televisión (...) El problema de las competiciones es que son muy lentas, los corros duran mucho y la gente se aburre, pues hay que aguantar mucho para ver «cuatro» combates que merezcan la pena. Así es normal que a la TV no le interese estar toda una tarde con las cámaras. La fórmula canaria de lucha por clubes sería la solución aunque habría que romper muchas estructuras no sé si las gentes estaría dispuesta a ello (...) Si se quiere que la lucha leonesa suba, sea conocida, se vea por la tele, en la prensa, sea grande... hay que cambiar muchas cosas, hay que modernizarla como hicieron en Canarias. Hay que buscar fórmular, el problema es que nadie las piensa, que piensan 4 ó 5 cosas por ahí y con eso se solventa la temporada. En las Asambleas se suben los Pesos y se aprueban otro par de cosas intrascendentes y se piensa que ya se moderniza la lucha; y esto no es así, las modificaciones deben ser profundas e integrales, el resto son paños calientes que no llevan a ninguna parte».

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