Ademar y Valladolid se encuentran hoy pero en la final de consolación
Derrota leonesa en las semifinales del Torneo de Egía, causada por la mala defensa inicial
El Caja España Ademar se rindió a la evidencia, el Bidasoa fue mucho mejor en todo momento. El conjunto de Manolo Cadenas acusó en exceso las bajas con las que afrontaba este torneo en Donosti y, pese a que posteriormente el entrenador del conjunto leonés no quiso justificar el resultado por este extremo, nunca pudo reponerse a un pésimo inicio de encuentro en el que la falta de intensidad defensiva significaría una renta que el conjunto rival nunca dejó escapar. El encuentro fue de típica pretemporada, con altos y bajos en el juego por parte de ambos conjuntos, claramente en formación sobre todo el Bidasoa, y un baile de hombres que posibilitaron que todos disputaran muchos minutos. La roja descalificante que vio el jugador del Bidasoa, Julen en el minuto doce de la primera mitad no supuso ningún impedimento para que cuadro irundarra se impusiera con claridad en este encuentro. Las bajas con las que Manolo Cadenas afrontaba el encuentro hacían presagiar, a priori, una complicada contienda para los leoneses. A las bajas de Juanín, Colón, Denis Krivoschlykov, Alejandro Garza y Petar Metlicic, todos en Atenas, había que añadir la de Perales que no se desplazó a San Sebastián a causa de una faringitis que le había impedido entrenar durante toda la semana. Estas circunstancias no eran las idóneas para afrontar este torneo ante un Bidasoa que, pese a estar en formación, se antojaba como un difícil escollo a superar. Se iniciaba el encuentro con la tónica que iba a dominar durante los sesenta minutos, un Bidasoa muy sólido ante un rival que lo daba todo pero se mostraba parco de ideas en la zona defensiva. Pronto, los hombres dirigidos por Manolo Cadenas demostrarían una endeblez en defensa que supo aprovechar perfectamente el rival para tomar una renta suficiente en el electrónico. De esta manera, a los diez minutos los guipuzcoanos ya dominaban por seis tantos de diferencia demostrando la gran superioridad. Los cambios en la defensa vasca, con 6-0 y 5-1 constantes, impedía a los leoneses hallar con facilidad el camino hacia el gol, imposibilitando ello la posible remontada que se hubiera merecido por entrega. Con el 19-12 se despedía el primer tiempo, siete tantos de distancia que se tornaban en una cuesta arriba muy pronunciada para un Caja España Ademar que no parecía estar capacitado para solucionar una situación que en la segunda mitad no sufriría cambios evidentes. La reanudación mostró, tal como reconocería posteriormente el propio técnico leonés Manolo Cadenas, a un Ademar mucho más centrado defensivamente. Las transiciones del Bidasoa, con una gran interrelación entre primera y segunda línea, ya no hallaban con tanta facilidad el portal leonés, por lo que los hombres del cuadro irundarra tuvieron que emplearse a fondo para mantener una distancia que verían reducida a tres tantos durante muchos tramos del encuentro. Los extremos iban a ser el arma blandida por el Bidasoa para, finalmente, conseguir una victoria que mereció claramente ante un rival que lo intentó todo, pero en el que pesó en exceso la falta de hombres importantes en el esquema.