Menchov aprende a ser figura
La primera llegada en alto de la carrera deja un espectáculo sin igual y sacude la cabeza

Denis Menchov demolió el repecho de Morella, como antes lo había hecho en Lekumberri, en la Vuelta al País Vasco, o en el Mont-Ventoux, en el Dauphiné Liberé. Balears perderá para la próxima temporada a uno de los ciclistas que deben de marcar el futuro más inmediato del ciclismo mundial. Correrá en el Rabobank. Desde hace años, el ganador de la primera llegada en alto de la Vuelta, viene dando signos de un poderío que por el momento no tiene límites y que le llevará muy lejos. En los dos mil metros finales vimos todo un espectáculo. Kelme, como había hecho en el puerto de Torremiró, puso a Eladio Jiménez por delante. Joaquín Rodríguez, «El Purito», lanzaba la ofensiva del Saunier Duval. Al ganador de la Semana Catalana le van muy bien ascensiones cortas, pronunciadas, que llevaban hasta el corazón de Morella. Cuando Aitor González atacó, lo hizo en dos ocasiones, empezamos a ver al ciclista que hace dos años ganó la Vuelta a España. Vilipendiado en su propio equipo, donde no le han ido las cosas bien, Aitor se juega su futuro profesional en esta carrera y eso son palabras mayores. «Mi cabeza está centrada en la Vuelta. El problema no es que no me vayan a renovar el contrato, sino la forma en que han ido diciendo las cosas. Ya he dicho que he venido con muchas ganas y ambición a la carrera. Quiero centrarme en ella» confesó el ciclista de Fassa Bortolo. Todos los corredores que hemos citado se quedarían en una ilusión cuando surgió Menchov. A quinientos metros de la meta se le veía ganador. Si alguien tenía alguna duda sobre sus posibilidades en la carrera, este miércoles quedaron aclaradas. Kelme apostó fuerte «He improvisado sobre la marcha. Al ver a Aitor González y a Joaquín Rodríguez he ido a rueda de Sastre. He visto a Valverde por detrás. Cuando he atacado no lo he hecho pensando en ganar, sino pensando en irme con Valverde y jugarme la etapa con él», confesó Denis. Valverde no le siguió. Valverde reconocía que «Menchov está fortísimo y se ha merecido el triunfo. No pasa nada, yo quería ganar la etapa, pero Menchov ha sido mejor». No fueron muchos los segundos que hubo de diferencia. Aitor González, Alejandro Valverde y Leonardo Piepoli perdían tres segundos, Carlos Sastre, cinco. El grupo más compacto de favoritos entraba a nueve segundos: Cadel Evans, Mancebo, Nozal, Heras, Manuel Beltrán, el nuevo líder en sustitución de su compañero Joachim Benoit, Beloki, que está sufriendo como un debutante, entre otros. El mejor corredor español en el Tour en los últimos años sigue sintiendo el pánico por al accidente que sufrió. Le costará salir del pozo físico en el está metido, pero saldrá. Carlos Sastre, Paco Mancebo y Tyler Hamilton estuvieron en su sitio, donde deben de estar, al igual que Heras, que es menos explosivo que los hombres que se fueron por delante. Más que para ganar, era una etapa para perder. No era un día que pudiese marcar grandes diferencias. Alejandro Valverde no ganó; da lo mismo, porque estuvo donde se ganan las carreras y cuando se está delante, se acaba venciendo. Cuestión de tiempo, de días, de fortuna. Uno no sabe si Vicente Belda seguirá de director en su actual equipo, la política y el deporte configuran un maridaje difícil, difícil de hilvanar, pero trabajó bien.