Una pitada en el arranque de la ACB pone fin a la «era Valero» en el Barça

Valero Rivera, acompañado por Joan Laporta, en una foto de archivo
Valero Rivera es fiel a sus palabras. Tras asegurar durante una entrevista concedida a la televisión autonómica catalana que dimitiría si era silbado por la grada del Palau Blaugrana, el ya ex director general de las secciones azulgrana no dio lugar a las especulaciones. Valero no ha podido soportar las primeras críticas del público del baloncesto azulgrana. El pasado jueves, durante las semifinales de la Lliga catalana de baloncesto ante el DKV Joventut, Valero observó las dos primeras pancartas en su contra. Este domingo, en el estreno de la Liga ACB ante el Breogán, una parte de la grada le dedicó los primeros abucheos. Ante esta división, Valero ha sido esclavo de sus propias palabras al verse casi obligado a presentar la dimisión. Una postura que reafirmó este lunes ante la comisión delegada del Barcelona a pesar de las intentonas del presidente del Barcelona, Joan Laporta, de convencerle para que cambiase de postura. «Dejo el club porque no quiero vivir con la posibilidad de que me silben si las cosas no van bien», dijo Valero. Sus 36 años en el Barcelona y su larga lista de títulos al frente de la sección de balonmano le han servido de bien poco. Su corta andadura como director general de las secciones siempre ha estado presidida por la polémica. El primer contratiempo fue la renuncia de Enric Masip a ser el secretario técnico de la sección de balonmano tras enterarse del nombramiento de Valero con el que no mantenía buenas relaciones. No obstante, el gran cisma se produjo con el maremoto originado en la sección de baloncesto. Su enfrentamiento con Svetislav Pesic y su desconfianza en el gerente de la sección, Antonio Maceiras, acabó con la marcha de ambos. Durante su polémica con Pesic, Valero ya presentó su dimisión a Laporta aunque en aquella ocasión el presidente azulgrana le convenció para que siguiera en su cargo. La marcha de Valero acentúa la polémica que viven las secciones azulgrana principalmente la de baloncesto. Los abonados del Palau durante las últimas temporadas están que trinan ya que la directiva les obliga a hacerse socios para poder disfrutar de su habitual abono. Una medida que ha duplicado los precios soliviantando mucho al personal.