Presidente del Comité de Competición de la Subdelegación Comarcal del Bierzo y ex árbitro de fútbol
«Nunca sentí miedo cuando pitaba»
Los veteranos del Atlético Bembibre tributan mañana un merecido homenaje al ex colegiado Magín García Álvarez, al que acudirán Ramos Marcos y Raf

El veterano dirigente federativo estará mañana rodeado de amigos
Nació en San Román de Bembibre un mes de septiembre del año 31. Magín García empezó a relacionarse con el mundo del fútbol cuando le dio por pitar los encuentros amistosos que se disputaban en las fiestas de su localidad natal. Hizo lo contrario de lo que solían hacer la mayoría de los niños en su generación. Ellos jugaban al fútbol, Magín, sencillamente, optó por dirigir los partidos. Esa vocación arbitral aún la conserva intacta a sus 73 años y todavía sigue pitando partidos amistosos entre diversos colectivos profesionales de la comarca. Ha combinado el arbitraje con las funciones propias de un federativo más, siempre a las órdenes del Delegado correspondiente en la Subdelegación Comarcal berciana. -¿Recuerda cuándo se produjo su llegada al arbitraje? -Fue en 1961 cuando ingresé en el Colegio de Árbitros de Fútbol, en la Delegación de Ponferrada y ese año ya me convertí en secretario, siendo delegado entonces Severino de Magaz. -Lo suyo fue llegar y besar el santo... -Pues sí porque al año siguiente me hicieron delegado, recuerdo que cogí la Delegación con ocho colegiados y llegué a tener un total de treinta. -Y al margen de los cargos ¿cómo se le daba arbitrar? -No lo debía hacer muy mal ya que en el 64 ascendí a Tercera, siendo el primer árbitro nacional de la Delegación de Ponferrada. Estuve siete años en esa categoría e incluso salía de línea en otras superiores junto a Pascual Tejerina, Bernachea (padre) y Fernando Bayón. -¿Qué partidos recuerda especialmente de entre los muchos que le tocó dirigir? -Los que más me gustaba pitar eran entre el Júpiter y la Cultural. Una vez Blanco Pérez me advirtió: «ten cuidado Majo (así se le conoce a Magín) porque esto es como un Madrid-Atlético en pequeño». -Al ser berciano es de suponer que no podría pitar en la Comarca... -Claro, sólo pité una vez un partido entre el Júpiter y el segundo equipo de la Ponferradina y fue porque en la ida había ganado el Júpiter por 7-0 y por ahorrar dinero me ordenaron pitar a mí. -Siempre se ha hablado de los sobornos a los colegiados ¿algún equipo le tentó en alguna ocasión? -Como tal soborno nunca me encontré ningún caso, pero sí recuerdo una vez en que tenía que dirigir un Júpiter-La Bañeza en la Puentecilla y Cachús (delegado local) me dijo: «de tí depende la vida del Júpiter, si no ganamos este partido podemos desaparecer». Ganó La Bañeza y yo salí escoltado por los guardias. Cachús me pagó 750 pesetas en calderilla, en monedas de duro y pesetas rubias. -¿Tuvo miedo alguna vez mientras pitaba un partido? -Miedo no pero respeto sí. El peor momento lo viví en Puertollano, estando de línea en un Calvo Sotelo-Málaga de Segunda División. El que ganara subía a Primera y ganó el Málaga. Ese día conocí las botellas de litro de la cerveza El Águila de Madrid. Había oído hablar de ellas pero nunca las había visto y aquel día me pasaron un montón volando junto a la cabeza. -¿Ha cambiado mucho el arbitraje? -Ahora tienen más medios, se gastan un dineral en reuniones para unificar criterios y luego cada uno pita lo que le da la gana. -¿Admira a algún árbitro? -Los mejores me parecen Iturralde, Mejuto y Esquinas Torres. -¿Y Rafa Guerrero? -Todos los árbitros lo quieren llevar; es muy bueno como asistente y era un gran árbitro cuando lo conocía en categoría regional.