SIN AFANES POLÉMICOS
Con paso seguro
EL PASO, que fue firme de la Cultural en la Copa, ha pasado. La aventura copera finalizó, con sus luces y sus sombras, cumpliendo con su objetivo de llevar a las arcas del club un dinero importante. Claro que como en la canción, «todos queremos más», pero no siempre es posible, incluso diría que casi siempre es imposible. Objetivo copero, pués, cumplido, ahora hay que dedicarse, con cuerpo y alma, a la Liga con el objetivo ineludible e irrenunciable de llegar a la deseada cumbre de la montaña del ascenso. Ya no quedan justificaciones, más o menos justificables. Tales el cansancio como premisa del silogismo que ha llevado al empate, en casa y frente a equipos teóricamente menores. De momento sólo va a tratar de cumplir con la llamada media inglesa que la misma que tantas veces me comentó mi viejo y querido entrenador: «las competiciones, los ascensos, se ganan en casa y se consolidan fuera». Una media, o teoría, que ha cobrado fuerza, realismo, ahora que por la victoria se conceden tres puntos y por el empate uno. O sea que con los empates últimamente firmados, y mal rubricados, por la Cultural en el Amilivia, se han perdido cuatro puntos sin que otros empates, logrados fuera, hayan compensado el déficit. Llega el momento de la verdad, la hora de mostrar y demostrar que la Cultural es y tiene equipo para construir el edificio del ascenso. Frente al Guijuelo, nuevo en el grupo y clasificado cuatro puestos detrás de la Cultural, a una distancia de tres puntos. Necesidad de ganar, de comenzar la escalada, de convertir en línea vertical ascendente la gráfica de línea quebrada indicatoria de la vacilante marcha de la Cultural hasta el momento. Y en este punto si algo queda como recuerdo de la aventura copera, son los dos partidos despachados en el llamado torneo del k.o. Se ha cubierto ya casi la tercera parte de la Liga -casi y sin casi-; quedan veintiséis partidos por disputar, el primero de los lugares de premio se encuentra a tres puntos de distancia, pero los lugares de cola a sólo cuatro. Empieza el momento en el que hay que preocuparse solamente de lo que uno haga y no de lo que los demás dejen de hacer. Vuelvo a repetir que las excusas, con base al cansancio como lastre de la Copa, ya no existen. Tres puntos, tres, parece una distancia corta, tal vez engañosamente. Por otra parte, buscando disculpas y comparaciones, es malo volver la vista atrás. El ejemplo bíblico de la mujer de Lot lo demuestra. Tan solo hay que mirar hacia delante. Mirar, y caminar con paso firme, seguro.