Las frezas, en pleno apogeo

Dos hermosos ejemplares de trucha común en plena freza
La situación meteorológica que venimos padeciendo con frío y fuertes heladas, pero sin lluvias que provoquen crecidas, está favoreciendo la actividad reproductiva de las truchas en aquellos ríos en los que todavía consiguen frezar normalmente. Los caudales estabilizados pero suficientemente altos están permitiendo que las pintonas se ubiquen en los tradicionales frezaderos de tablas y raseras con poca profundidad y con lechos de gravas o cantos rodados no excesivamente grandes. Los huevos, enterrados en estos materiales, fijados y fecundados por el semen de los machos, irán madurando en función de las horas de luz y de la temperatura del agua y eclosionarán en uno o dos meses. En todo caso y si todo discurre de forma normal, para la apertura de la temporada, establecida el tres de abril, ya deberían de haber salido los alevines que, durante algún tiempo, se alimentarán de su vesícula vitelina. Los caudales altos benefician la reproducción siempre que se mantengan, pues limpian los fondos y arrastran gravilla además de permitir remontadas espectaculares de truchas. El problema estriba en que, si se reducen dichos caudales antes de la eclosión, la puesta puede quedar en seco y perderse. Los caudales bajos tampoco son buenos, ya que una eventual crecida dejaría las zonas de freza en medio del cauce con el consiguiente riesgo de arrastre de los áridos y de las huevas. De cara a la próxima temporada la falta de crecidas se deja notar en los ríos regulados, cuyos fondos aparecen bastante sucios y poblados de vegetación subacuática. Tampoco los pantanos disponen de agua sobrante para realizar, en su momento, desembalses bruscos y controlados que limpien los fondos. Aunque les pese a los pescadores el régimen de los ríos se regula hacia la producción hidroeléctrica y el riego, quedando la pesca relegada en el orden de prioridades.