FINAL LIGUERO
Barça-Madrid, vidas paralelas
EL BARÇA aguantó una semana más la embestida de su máximo rival, el Real Madrid, y pasa página de otra jornada hacia su objetivo, que es el título de Liga, el cual sólo está a seis puntos cuando faltan cuatro jornadas. Igual que el Madrid contra la Real (0-2), el Barca encontró su recompensa en la recta final del partido, en su casa contra el Albacete, al que derrotó por 2-0 (Eto'o y Leo Messi), aunque los tantos llegaron cuando los nervios estaban a flor de piel en el Camp Nou, donde se vivió una jornada más de angustia al ver cómo su equipo debía superar a un rival enganchado a su portero. También igual que Ronaldo en el Madrid (marcó los dos tantos contra la Real), al final en las filas barcelonitas volvió a surgir Eto'o, quien debió desatascar la zona defensiva del Albacete. El técnico Frank Rijkaard le sustituyó en la recta final del partido para que recogiese la gratitud de un Camp Nou en pie entregado a él, pero al camerunés no le hizo ninguna gracia salir antes de tiempo (como tampoco lo aprobó la semana pasada en Málaga cuando fue relevado) y encaró el túnel de vestuarios sin mirar al banquillo. El jugador eludió a los medios tras el partido y se dirigió a su casa. La obsesión por alcanzar el trofeo al máximo goleador ha llevado al delantero africano a vivir los partidos como una última oportunidad. Pero el enojo de Eto'o, que amplía en un gol la ventaja en la tabla de goleadores respecto a Diego Forlán (quien ayer marcó dos goles con el Villarreal; Eto'o lleva 22 y el uruguayo 20), no se lo tuvo en cuenta el coliseo barcelonista, que se dejó llevar en dos ocasiones por el entusiasmo y entonó el «¡Campeones, Campeones!» después de que el Barcelona se hubiese sacado de encima a su rival. El partido contra el Alba no lo olvidará fácilmente la parroquia barcelonista, que inundó el Camp Nou con algo más de 91.000 aficionados, por la angustia que se extendió hasta el minuto 66 cuando marcó Eto'o, ni tampoco lo olvidará el joven argentino Leo Messi. El delantero suramericano, debido a la baja por lesión de Maxi López (se rompió un dedo del pie), volvió a gozar de una oportunidad y no desentonó: marcó un gol que le fue anulado por fuera de juego (cuando era su compañero Giuly quien sí estaba en posición ilegal) y arregló la situación a los dos minutos con un nuevo tanto, también de vaselina, pero esta vez legal. Barca y Madrid han trazado vidas paralelas en el tramo final del campeonato cuando ambos pujan por el título. Los dos dieron igual forma a su victoria (marcaron en los instantes finales), pero para suerte culé, la ventaja de seis puntos la mantiene intacta y con una jornada menos de Liga. En el horizonte le aparecerá esta semana al Barça la posibilidad de llevarse la Liga en su primera bola de partido. Para que ello ocurra, deberá producirse una carambola; que el Madrid pierda en su estadio contra el Racing y que el conjunto catalán gane en Mestalla. Un escenario difícil que se produzca ante la fuerza que ambos equipos han mostrado en este último trayecto de campeonato y porque parece que ninguno de los dos no contempla una victoria como final del trabajo tras 90 minutos de partido.