EN CAN BARÇA
Revuelo en los despachos
EL PRESIDENTE del Barcelona, Joan Laporta, cumplió ayer su segundo año de mandato después de que el 15 de junio del 2003 ganase en las elecciones a la presidencia con un triunfo incontestable, al obtener 27.138 votos, que representaron un 52'57 por ciento. A pesar de que el nuevo equipo barcelonista se mueve en una situación económica más confortable y los éxitos deportivos han aparecido tras un largo período sin un título, una crisis en la directiva, aún no clarificada, ha empequeñecido las notables mejoras que se han producido en la institución. Laporta ganó las elecciones de hace dos años y en su primer parlamento en una sala de prensa improvisada en el Miniestadi afirmó con rotundidad que él tan sólo era una pieza del engranaje del nuevo proyecto y que con su elección por mayoría se sellaba la ruptura que había vivido el club. Veinticuatro meses después la situación es bastante diferente a como la vislumbró el nuevo presidente, no tanto en el plano deportivo, y en la parcela económica, sino en las relaciones internas en el club y en el ámbito social. Laporta cerrará su segundo año en la presidencia con numerosos asuntos pendientes. En lo deportivo, tras la dimisión de Sandro Rosell como vicepresidente deportivo, el club ha decidido prescindir de este cargo e iniciar gestiones para afianzar el equipo hasta el 2010 con numerosas renegociaciones (Xavi, Puyol, Eto'o, Deco y Ronaldinho, entre otros). La apuesta por el camerunés Eto'o, y el fichaje del portugués Deco han sido, dos nuevos aciertos de la entidad, tras la contratación de Ronaldinho la temporada anterior. Ahora el club pretende dar el último barniz a la plantilla con la ampliación de Frank Rijkaard como técnico del club hasta el 2009. El área social continúa agitada, a pesar de que ésta haya sido bendecida por un título. Después de cuatro dimisiones (Sandro Rosell, Jordi Monés, Jordi Moix y Josep Maria Bartomeu), el club espera una quinta (Xavier Faus), y con ella volver a cerrar de una vez por todas una crisis que ha devuelto viejos episodios al club. A partir de septiembre, con el nuevo campeonato, el club se someterá a un nuevo examen, esta vez mucho más exigente de una afición que, en medios informativos y durante las últimas semanas, se ha manifestado cansada de que la institución continúe operando con viejos esquemas de relación interna. Y todo ello, con unas elecciones a la vista la próxima primavera.