| Reportaje | Evolución a la inversa |
Cambio de balón y de escenario
El centrocampista César Villafañe entrena con el Obras y Estructuras Ram y podría convertirse en nuevo jugador del equipo leonés de fútbol sala si supera con éxito la prueba
César Villafañe Blanco, conocido en el mundo del fútbol por Villafañe, podría convertirse en el fichaje sorpresa del Obras y Estructuras Ram. El jugador leonés se encuentra entrenando desde el pasado martes con el equipo leonés, que esta temporada volverá a militar en el grupo C de la División de Plata de fútbol sala, y si convence a Roberto Garrido, máximo responsable técnico de la entidad obrera, pasará a engrosar la plantilla de la entidad leonesa. Para Villafañe el deporte del fútbol sala no es nada nuevo, ya que practicó el mismo en las categorías de base, para después continuar en el mundo del fútbol, destacando por su calidad técnica y su visión de juego. Formado en el San Esteban, uno de los equipos juveniles más emblemáticos del fútbol leonés, pasó a enrolarse en la disciplina culturalista, dando el paso al primera equipo de la mano de Juan Manuel Lillo, técnico que se lo llevó consigo al Salamanca, con el que ascendió a la Primera División, llegando a debutar en la misma. El futbolista leonés, tras su paso por Cultural, Salamanca, Numancia y Promesas Ponferrada, entre otros equipos, tras la desaparición de éste último estuvo a punto de recalar en el Guijuelo salmantino, que ésta temporada dirige Pepe Calvo, pero al final las negociaciones se rompieron y se encontró sin equipo, al no interesarle ninguna de las ofertas recibidas de otros conjuntos de Tercera División, siendo el desencadenante de su actual situación. Tras ello, Villafañe se dirigió a Roberto Garrido, con quien le une una fuerte amistad desde hace varios años, pidiéndole permiso para entrenar, aunque también le hizo saber que no le importaría jugar al fútbol sala si reúne cualidades y el nivel suficiente para militar en la División de Plata. A sus 31 años, Villafañe (León, 04-01-1974) es, ante todo, un ganador, quizá porque su formación futbolística pertenece en exclusiva a un jugador acostumbrado a retos mayúsculos. Por eso no sorprende que tras obtener el correspondiente permiso se presentase hablando de ambición y de carácter ganador en las instalaciones del pabellón San Esteban y, pocas horas después fuera uno más entre los hombres de Roberto Garrio. Ahí, en el equipo obrero, podría estar su futuro, según la mayoría de los análisis, porque su calidad, trato de balón, visión de juego y remate le permiten regresar al fútbol sala, haciendo el camino a la inversa. Además, sus aspiraciones siempre apuntan alto, y el reto de entrar en la segunda división del fútbol sala español en un equipo que aspira al ascenso, hace más atractiva su posibilidad de volver a competir en un deporte que siempre le ha gustado. Un reto tan alto como la División de Honor del próximo año: aunque suene casi utópico a estas alturas para un jugador con apenas dos días de entrenamientos, Villafañe tiene hambre de éxitos, y a algunos de sus íntimos ya ha reconocido que ése es uno de sus grandes objetivos, haciendo gala de ese punto idealista que le caracteriza y de su enorme confianza en sí mismo, difícil de encontrar en un futbolista cansado de reveses a sus 31 años. Técnico y jugador se han dado un margen de tiempo para decidir finalmente su incorporación al Obras y Estructuras Ram para afrontar la temporada 2005-06.