EL TERCER TIEMPO LUIS VILLAREJO
Dinho y la adaptación a Europa
SI ROBINHO confirma con regularidad su paseo triunfal en Cádiz, el mito de la adaptación que necesita un futbolista cuando llega a Europa se vendría completamente abajo, y es que el brasileño lo bordó en el tiempo que estuvo en el campo el día de su debut en la mejor liga del mundo. No es fácil descender del avión y salir por la puerta grande, salvo que se posea un talento descomunal y una autosuficiencia casi insultante como la que exhibió Robinho en el Ramón Carranza, en el peor momento de su equipo a lo largo del partido, al que rescató del cansancio para volverle vigoroso. Buscando la inevitable comparación con Ronaldinho, el otro jugón del campeonato de la regularidad español que se divierte con sombreros y bicicletas, Robinho sí puede demostrar una primera diferencia sustancial. A Dinho sí le costó tiempo salir en la foto. Creció en el Gremio de Porto Alegre y cruzó el charco para jugar en el París Saint Germain. De no ser por Mauricio Pochettino, compañero de Dinho en París y que contaba a los periodistas futboleros la existencia de un mago, de un tipo distinto, su aventura del París Saint Germain poco habría trascendido. Ronaldinho se ha hecho grande en el Barcelona, pero con un período de transición previa en París. En su día, otro rey del pedaleo , como Denilson, auténtico ídolo de Brasil cuando llegó al Betis procedente del Sao Paulo, y que era mucho más promesa que Robinho en su día, se acopló a la ciudad, pero su fútbol nunca acabó de explotar. Tras varias temporadas defendiendo la elástica verdiblanca con la irregularidad por bandera Serrá Ferrer y Ruiz de Lopera, a pesar de haber sido el fichaje más caro del mundo en su día, decidieron prescindir de sus servicios. Ahora juega en Francia. Lleva menos de una semana en Madrid y ahora habrá que esperar si Robinho sabe aguantar la presión, los momentos malos, que seguro le llegarán. Lo que sí es evidente es que el fútbol le divierte, que el regate, como le pasaba a Garrincha, va adosado a su vida. Se nota que ha jugado al fútbol sala, aunque ya le habrán contado que cuando llegue a la Liga de Campeones y aparezca el Chelsea, con John Terry al frente, el fútbol de dibujos animados y su oficio será un poco más complicado de exhibir. De momento, y para comenzar su andadura por la siempre difícil competición española, el ariete brasileño en los apenas veintisiete minutos que jugó, le dio tiempo a mostrar su repertorio de bicicletas, regates, sombreros y visión de juego para el deleite de su afición y para rescatar al conjunto merengue de su atonía, llevándole al camino del triunfo ante un rival como el conjunto cadista que había logrado hasta su salida lo más difícil: perderle el respeto inicial a su adversario y nivelar la contienda. El Celta de Vigo pondrá a prueba su capacidad en lo que será su presentación real en el Bernabéu.