DESDE MI BICI
Por fin llegó el descanso
EL DÍA de descanso fue para nosotros de todo menos eso. El traslado desde Cerler a Logroño era bastante largo y por carretera. Todo el mundo se relaja y piensa que no tiene que competir, y cuando te das cuenta se te ha pasado y estás metido otra vez de lleno en la carrera. El viaje ha sido muy largo y hemos estado metidos seis horas en un coche. Y al llegar al hotel cogimos la bici para hacer una hora suave antes del masaje y la cena. Sin darte cuenta te estas poniendo otra vez el dorsal 48 en el maillot para salir al día siguiente a correr. El próximo descanso no será como este. Será muy diferente sobretodo para mí, porque llegamos a León. Apenas habrá traslado el domingo y el lunes estaré todo el día en casa rodeado de mi gente. Aunque ayer por ejemplo recibimos la visita de mi tocayo Javier Pascual Llorente, que es de aquí de La Rioja. Es una de las cosas por las que nos gusta la Vuelta a España: recorres casi todo el país y siempre hay compañeros, amigos, familiares y conocidos que vienen a verte y te alegran un poco más la jornada para olvidar un poco la dureza y hacerte más llevadero el día a día. Porque al final al recorrido entre Cerler y Logroño de ayer sólo le faltó que todo el pelotón cambió la bici por los coches: toda la caravana de la Vuelta -equipos, dirección de carrera, camiones y caravana publicitaria- coincidió al mismo tiempo y por el mismo recorrido y como todos los días, porque al final absolutamente todos tenemos el mismo punto de llegada y de partida aunque sea una teórica etapa de descanso. Mis sensaciones hoy, sobre la bici y en la hora de entrenamiento, tras las etapas de los Pirineos y casi en el ecuador de la carrera, son que se van acercando los días quizá más marcados para mí para intentar ganar una etapa. Después de mucho tiempo y esfuerzo preparándome y pensando en la Vuelta a España, mis oportunidades están cada día más cerca. Hoy corremos entre Logroño y Burgos. Es una jornada en la que a priori no deben pasar grandes cosas. No es muy dura, pero conozco la zona y puede haber abanicos. Además estamos todos mirando al cielo y viendo si la borrasca que hay nos depara tiempo inestable y nos trae aire y lluvia: un día tranquilo puede acabar siendo muy ajetreado.