| Análisis | Continúa la leyenda ingrata |
Argentina cayó en la trampa
El talento argentino se diluyó en la encerrona de Bratislava en semifinales y sigue sin rentabilizar al mejor equipo de su historia
A pesar de disfrutar de una generación de ensueño, comparable a la «Armada Invencible» de la que disfrutó el años atrás el tenis español, Argentina, que acudió a Bratislava ataviado por el mejor equipo de su historia se diluyó en la encerrona de Bratislava y se estancó en las semifinales de la Copa Davis, un maleficio que no pudo sacudirse frente a Eslovaquia. Condicionada por la inestabilidad moral de Guillermo Coria en el arranque, apabullado por la cuantía de la apuesta, el calor del ambiente y un rival agigantado, Karol Beck, y torcida casi definitivamente por la caída, la primera, del dueto de dobles, el equipo de Alberto Mancini quedó en manos de una remontada heroica. Que no llegó. El tenis argentino sigue sin rentabilizar una camada privilegiada. Nunca Argentina fue tan prolífica en la gestación de raquetas. Si un año irrumpe un joven David Nalbandián en la final de Wimbledon del 2002, poco después son Gastón Gaudio y Guillermo Coria los que acaparan la lucha de otro grande, Roland Garros, con un reinado que este mismo curso ha intentado prolongar Mariano Puerta, sólo impedida por la emergente aparición del español Rafael Nadal. Precisamente este cuarteto, asentado en la parte noble del ránking mundial, tres de ellos entre los diez primeros y Nalbandián undécimo, fue el designado por el capitán Alberto Mancini y el destino, para voltear una leyenda ingrata con el tenis argentino, estancado en las semifinales de la Davis en seis de sus siete intentos. Recientemente fue desviado de la final en dos ocasiones -por Rusia en el 2002 y por España en el 2003-. El lastre de las dos primeras jornadas fue excesivo. No pudo Coria salir del Sibamac Arena con set alguno. Y cayó en tres contra Dominik Hrbaty. Fue la sentencia definitiva. Después, Puerta abandonó el trámite contra Karol Kucera y la final quedó difuminada.