Diario de León

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Se abre una nueva era en Europa

Giannakis y Nowitzki simbolizan el fin de la hegemonía soviética y balcánica

al aeropuerto de Atenas

al aeropuerto de Atenas

Publicado por
Jorge Muñoa - belgrado
León

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Giannis Giannakis, seleccionador nacional de Grecia y el alemán Nowitzki, jugador más valioso y máximo anotador del torneo, han sido los grandes triunfadores de una cita continental que ha constatado las transformaciones experimentadas en la canasta europea. Giannakis fue de los hombres convertidos en héroes nacionales cuando la selección helena ganó el oro en el Europeo de Atenas'87 contra la desaparecida Unión Soviética. Ahora se ha convertido en el único que puede presumir de ser campeón de Europa de selecciones nacionales sénior como jugador y como entrenador. El ex base ha hecho historia en la capital de Serbia y Montenegro. Los líderes del equipo que conquistó el oro griego del 87 han orientado la vida por otros caminos. Giannakis ha continuado ligado al basket y ha devuelto la gloria a Grecia, cuya selección no terminaba un competición internacional entre los cuatro primeros puestos desde el Mundial de Atenas'98. El técnico ha puesto fin a esa larga travesía del desierto gracias a un nueva generación de talentos como el jugador del CSKA Papalukas, el barcelonista de nuevo cuño Mihalis Kakiuzis, el letal escolta Dimitris Diamantidis, el errático Antonis Fotsis y Dimitris Papadopulos, un 2,10 que, probablemente, es el mejor pívot europeo del momento. Grecia ha liderado un podio singular, sin selecciones del Este, del antiguo Telón de Acero. En Belgrado han triunfado los griegos, Francia y Alemania. Sólo en 1949 puede encontrarse una tripleta de medallistas tan atípica. Las preseas de aquel torneo, disputado en El Cairo, acabaron en manos de Egipto (oro), Francia (plata) y la propia Grecia. Desde entonces, la presencia de la extinta Yugoslavia y la antigua URSS casi constante y, de vez en cuando, Polonia, la desaparecida Checoslovaquia, Hungría e, incluso, Bulgaria, que sólo concedían esporádicos metales para algún otro país, casi siempre de la Europa mediterránea, han copado la tripleta de honor del baloncesto continental. El podio de Belgrado ha reflejado a la perfección la evolución que ha seguido el basket europeo. La desmembración de la República Federal Yugoslava y de la Unión de República Socialistas Soviéticas han acabado con el poder prácticamente hegemónico que sus selecciones nacionales ejercían campeonato tras campeonato. La ex Yugoslavia ha puesto en escena cinco equipos -Serbia, Croacia, Eslovenia, Macedonia y Bosnia. La Unión Soviética ha llevado a las pistas a varios equipos encabezados por las tres repúblicas bálticas -Estonia, Letonia y Lituania- y por Rusia. La proliferación de países en las dos cunas clásicas de la canasta a este lado del Atlántico han mermado poder a las herederas de los viejos combinados yugoslavos y soviéticos.

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