El mejor año de la historia
La Deportiva completó en el 2005 una gran trayectoria que sólo se truncó por la eliminación ante el Alcalá de la fase de ascenso a Segunda División A el pasado 12 de junio en El Toralín La D

Guille protagonizó el momento más feliz del año para la Deportiva
El año 2005 posiblemente pase a los anales de la historia de la Sociedad Deportiva Ponferradina como el mejor en sus 83 años y medio de existencia. Por primera vez los blanquiazules se proclamaron campeones de grupo y jugaron la promoción a Segunda División A desde esta categoría. Además, el juego desplegado en varios partidos y la eficacia en otro hizo que hasta los propios rivales reconociesen el éxito berciano. Han sido 64 puntos, 38 correspondientes a la temporada pasada y los 26 acumulados en las 17 jornadas disputadas de la actual Liga. La Ponferradina empezó la Liga en el 2005 con 31 puntos. El miedo de los malos comienzos de año, que daban al traste con las opciones de estar arriba, se fue disipando con el paso de las jornadas. De todos modos, la Deportiva sólo ganó un partido en el primer mes de competición del año. Para abrir el 2005, nada menos que el partido de rivalidad provincial. Más de medio millar de aficionados se desplazaron a la capital de la provincia. En esta ocasión no hubo incidentes, aunque la mañana del partido El Toralín apareció 'decorado' con pintadas del Frente Leonés. Iglesias Villanueva tuvo que suspender el partido comenzada la segunda mitad y con 1-0 en el marcados a causa de la niebla. Ya a finales del 2004 este fenómeno meteorológico paralizó otros dos encuentros de los blanquiazules. Las reanudaciones las saldó el equipo de Álvarez Tomé todas con un 1-0 a favor y en León no podía ser menos. Fran se desquitaba ante los que no le valoraron y el miércoles 19 y con un juego que incluso dejó boquiabiertos a algunos aficionados locales, la Ponferradina empataba. También empató contra el Mirandés y el Lemona y sólo logró el triunfo ante el CF Palencia. Las derrotas ante el Real Unión Club (0-3) y Sestao Ríver (2-1) sembraron alguna duda. Pero a raíz de ahí el equipo encadenó otra racha de 14 partidos sin perder que le llevaron a lo más alto. Primeramente sumó cuatro triunfos seguidos: en casa contra el Guijuelo (3-0) en Luanco (0-1), ante el Haro (2-1) y en Zamora contra el líder intratable (0-1). Ése día se vio claramente que la Deportiva podía ser el equipo campeón. Más claro se vio en Bilbao (0-2) y en especial ante la Real Sociedad. Contra los donostiarras se registró la mejor entrada de la Liga regular (exceptuando el partido de la Cultural) y se hizo el mejor partido. De todas maneras fue el cuadro gipuzcoano -aspirante al ascenso- el que se metió el gol en su portería. Emociones fuertes La temporada se extinguía y las emociones comenzaron a llegar. Primero ante el Alfaro. Con 2-2 en el marcador Fran se inventaba un tiro a la escuadra en el descuento tras salvar todas las piernas rivales para dar el triunfo a su equipo. En Las Gaunas el 15 de mayo la Ponferradina se clasificaba para la promoción y una semana después tres goles de Guille llevaban el éxtasis al Toralín. El equipo blanquiazul se proclamaba campeón de grupo tras remontar un 0-2 al eterno rival leonés. Para acabar la Liga llegó la derrota abultada en Miranda de Ebro, pero el partido era de trámite. El 30 de mayo se sorteaban en Las Rozas de Madrid las eliminatorias de ascenso a Segunda División A. La Ponferradina quedaba encuadrada en el grupo A junto a Hércules, Ceuta y Alcalá, su primer rival. En la ciudad de Cervantes cientos de blanquiazules llenaban un fondo del Virgen del Val. El resultado fue 1-1, lo que dejaba todo abierto para la vuelta, pero con ventaja para los bercianos por el valor doble de los goles en campo contrario. En la vuelta se llenó El Toralín el 12 de junio. Los locales fallaron ocasiones claras en los últimos minutos y cuando el público celebraba el pase a la final, Esaú marcaba en un rebote el 0-1. En la siguiente jugada Rubén Vega dispuso de la opción de empatar al tener un penalti a favor. Fue el que se atrevió a tirarlo, pero se encontró con la madera y el equipo quedó eliminado. El desánimo dio paso a frases como «el año que viene lo conseguiremos» o «para ganar promociones hay que perderlas primero».