El día más grande de David Sierra
El guardameta fue titular y paró un penalti a Kali Garrido, evitando la derrota de la Deportiva
La Sociedad Deportiva Ponferradina arrancó un valioso punto del siempre complicado terreno de Basarte ante el Amurrio, después de que ambos equipos protagonizaron un choque pleno de fuerza habida cuenta de las condiciones del campo. Diluvió sobre el País Vasco a lo largo de toda la mañana y eso dejó la hierba muy mojada, apareciendo incluso los charcos en el feudo amurriotarra, lo cual hacía muy complicado conducir el balón. Por esa razón, ambos equipos se vieron obligados a abusar del desplazamiento en largo, practicando un fútbol directo que a los bercianos les convenía menos que a su rival. Se intuía que el Amurrio saldría a morder desde el principio y, en efecto, la presión agobiante a la que sometió a los de Pichi hacía imposible que éstos pudieran ofrecer el fútbol que llevan dentro. El cuadro de Cándido Arroyo colocó su zaga en el centro del campo y el meta Llorca actuaba como defensa libre para atajar posibles contras del rival. Así era complicado moverse con eficacia en un campo donde a veces ya era un triunfo mantener la verticalidad. A todo esto debe añadirse la sorprendente alineación que puso en liza Pichi Lucas. Sorprendente no porque los que salieron no tengan calidad para ostentar la titularidad, pero sí por el hecho de que fueron cuatro jugadores no habituales los que formaron desde el principio. Bien es cierto que uno de ellos, Alberto Rivadulla, lo hizo en lugar del lesionado Bornes, que por cierto estuvo en la grada de Basarte presenciando el encuentro. Pero además del central fueron novedad ayer el meta Sierra, que desbancó a Rubio y terminó por convertirse en una pieza clave para que el marcador no se moviera, demostrando una vez más la calidad que atesora, así como el delantero Ramón Pereira que fue titular por vez primera en Liga e igualmente cabe reseñar la presencia de Pavone que últimamente era suplente lejos de Ponferrada. Lo cierto es que ese equipo dio la cara en un campo difícil y ante un adversario poco propicio para las florituras, llevándose un punto que tiene grato sabor por cómo se desarrolló el encuentro. La Deportiva tuvo tres opciones claras para haber hecho un gol, que dadas las circunstancias hubiera sido lo mismo que llevarse los tres puntos. Era evidente que si equipo hacía un gol ganaría el partido. El primero en acariciar el tanto fue Ramón Pereira, después de un gran pase de Fran que el emeritense cabeceó, estando el meta Llorca fuera del marco, con el infortunio de que un zaguero terminó despejando a córner bajo el larguero. Eso fue al cuarto de hora, pero es que en el primer minuto de la continuación, Gonzalo Pavone remató desde fuera del área y Llorca acertó a desviar lo justo para repeler el cuero cuando éste buscaba la red de su portería. Una pena porque habría sido un gol sicológico. Pero la ocasión más nítida de los ponferradinos estuvo en las botas de Rubén Vega. Rara vez el de Castrillo perdona un mano a mano con el portero enemigo, pero en esta ocasión ajustó demasiado el cuero y éste lamió el palo cuando se había marchado en solitario desde el centro del campo, aprovechando el excesivo adelantamiento de los defensas blanquiazules en su intento de provocar el fuera de juego. La acción que marcó el partido Todo lo anterior fue lo que hizo la Deportiva en el aspecto ofensivo, pero sería injusto obviar el arrojo de unos jugadores locales necesitados de victorias para escapar de la amenaza de descenso que pende sobre ellos. Como se esperaba, Kali Garrido complicó la vida de los defensas visitantes, aunque Alberto García estuvo brillante en su marca casi siempre. Pero antes del descanso el ariete ganó la espalda de la zaga y se plantó solo ante Sierra. El madrileño se fue abajo y tocó balón pero Kali se tiró y el árbitro cayó en la trampa. Penalti inexistente que Sierra terminó por detener al propio Kali Garrido, en la jugada más crucial del choque. No acabó ahí el recital de Sierra que atrapó otro balón envenenado en el primer palo cuando se cantaba el gol, justo antes de la acción del penalti. Pomar tuvo el gol de la victoria en sus botas pero mandó a las nubes. En suma, empate justo y peleado por ambos lados.