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Nuevos limpiadores de frezaderos
A esos voluntarios, que regalan el sudor de su frente para beneficiar a la comunidad de pescadores pasivos, habría que compensarles por lo menos con medallas de plata

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¿Cuál es el procedimiento que se emplea para disponer de algunas cuadrillas de personas que dediquen su tiempo a limpiar y remover los lugares que tradicionalmente utilizan las truchas para desovar, acondicionándolos para que el grijo quede suelto y limpio y ellas puedan frezar sin demasiado esfuerzo? Hasta hace poco tiempo todos los pescadores creíamos que esta función estaba desempeñada por empleados o asalariados del Icona, ayudando a los guardas en todas estas funciones, incluido el estacado con alambre de espinos para que las garrafas no pudieran desplegarse. Pero he aquí que los tiempos cambian, al igual que los procedimientos, y que si todavía podemos recordar cuando las crecidas de los ríos eran suficientes para remover los fondos, no por ello podemos ignorar que los de los ríos controlados han ido solidificándose con el transcurrir del tiempo, quedando inutilizados para la conservación de los cebos de río, que no encuentran huecos suficientes debajo de las piedras, y para la principal función en los frezaderos, la de frotarse con sus colas contra el grijo, donde hacen unos pequeños hoyos para depositar sus huevas, cubriéndolas después de que los machos las rieguen con su semen. Por esta causa las cuadrillas de hoy han de ser más numerosas y dispuestas a un trabajo más duro, circunstancia que parece haber influido en el procedimiento. Tengo entendido que hoy quienes tienen a su cargo la limpieza de los frezaderos no son empleados de Icona, sino pescadores voluntarios pertenecientes a asociaciones como Riomonte que, a cambio prácticamente de nada, como no sea un aperitivo, se disponen a efectuar este trabajo durante varios días de fiesta o domingos, escarbando con instrumentos más o menos rudimentarios, como azadas o rastrillos, todas las superficies donde las truchas puedan tener intención de desovar, informados y conducidos por guardas que al final de la jornada darán el visto bueno de la operación. También es cierto que la asociación recibe una subvención adecuada al trabajo de colaboración realizado. Hasta aquí todo parece discurrir por unos derroteros de economía de mercado, donde la empresa contratante, Icona, efectúa unas subcontratas a asociaciones de pescadores, quienes hacen una colecta de voluntarios entre sus asociados, que ejecutan el trabajo y no perciben emolumentos dinerarios por ello. ¿Quizá alguna predilección o ampliación sobre los permisos¿?. Puede. Pero lo cierto es que a estos voluntarios, que regalan el sudor de su frente con el objeto de beneficiar a toda la comunidad de pescadores pasivos, al igual que a su asociación y a la propia Icona, habría que compensarles por lo menos con medallas de plata por méritos a la conservación de la naturaleza, eso de lo que siempre ha presumido Icona, que ahora lo subcontrata al tener quizá otros asuntos más importantes para resolver directamente. Limpiar las márgenes Y ya que nos hemos metido en el terreno de las subvenciones o asignaciones, se podía emplear el mismo procedimiento para limpiar las márgenes de todos los ríos y cotos, desbrozando senderos y abriendo huecos donde la maleza o la vegetación es demasiado espesa, o donde los derrumbamientos por obras alcanzan kilómetros en la misma orilla, llenándola de impresionantes peñascos, como ocurre en el coto de Garaño, aguas abajo del puente de Vega de Caballeros hasta el próximo puente, donde puede ocurrirte lo peor y no se enteraría nadie.. Otra cuestión que parece dormir un sueño injusto es la de limpiar las orillas y las ramas de las salgueras de toda clase de basuras almacenadas en las mismas (botellas de plástico, bolsas, ruedas y un sinfín de detritus) que se amontonan en los recodos de algunos remansos o quedan colgando como pequeños espantapájaros sucios de todas las ramas hasta donde haya alcanzado el nivel del agua durante las crecidas. Pero como quiera que esto además hay que hacerlo en la época en que a estas ramas aún no les han salido las nuevas hojas, siempre se termina por esperar a que la espesura del ramaje oculte la suciedad o algún vendaval ayude a volatilizarla. O está oculta o ha volado, y todos contentos: los pescadores, las asociaciones e Icona, sin haber movido nadie ni un dedo para limpiar nada. Por encontrar, he encontrado hasta jamones tirados en la orilla del Esla, llenos de moscas y gusanos, lo mismo que ovejas o perros en las mismas condiciones en otros lugares. Cuando te acercabas, ya desde cientos de metros, percibías el inconfundible olor de la podredumbre, que no dejaba de acompañarte hasta que no te alejabas del lugar, algo así como lo que hemos venido soportando en la carretera de Villarroañe, cerca de Alija de la Ribera, desde que se autorizó la instalación de una fábrica de esa porquería que es a veces la margarina, que aprovechaba o aprovecha restos de animales, y que perfumaba el ambiente en kilómetros, según la dirección del viento. ¿Tiene algo que ver ese organismo llamado Medio Ambiente con estas autorizaciones a todas luces degradantes del mismo? ¿O es que el olor a putrefacción es más sano que el humo del tabaco y no es necesaria una ley que lo regule? Volviendo a lo que nos importa, necesitamos que las orillas de nuestros ríos estén debidamente acondicionadas y limpiadas, así como la remoción de lo fondos de grijo de todos los espacios donde las truchas frezan en los ríos controlados, incluso algunas corrientes o caídas que antes eran removidas por las crecidas, para que el cebo de río no termine por desaparecer. ¿No están incluidas estas actividades entre las subvencionables con los presupuestos de la Unión Europea? ¿O es el ministerio de Medio Ambiente (prefiero decir Ambiente) quien distribuye estos fondos y no se acuerda de nuestros ríos? ¿Hay algo más importante que el agua y las criaturas que la pueblan? Aunque solo fuera para seguir sacando pecho ante el turismo, pero con algo que fuera realmente cierto: que disponemos de tres mil kilómetros de ríos trucheros, sin contaminar, y dispuestos a recibirles. Así que aplíquense a subvencionar masivamente, aunque sea con subcontratas, o terminaremos reconociendo ser súbditos de una concentración y conservación de basuras fluviales masivas. Para muestra ,fíjense en el panorama que se observa desde el puente de los Leones, aguas abajo. No sabemos lo que ha costado la mini-central de exposición, pero debe de costar mucho más quitar la porquería que la adorna, y que servirá para catalogarnos como guarros.