Diario de León

Valladolid sopla en la nucaleonesa

El Ademar cae goleado y los pucelanos se acercan a tan sólo un punto de su cuarto puesto

Viran Morros no pudo mantener su racha goleadora y ayer hizo un partido bastante gris en ataque

Viran Morros no pudo mantener su racha goleadora y ayer hizo un partido bastante gris en ataque

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Georgino Fernández - león
León

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Se repitió otra vez la misma historia de la temporada pasada. Un Palacio de Deportes lleno, con un magnífico ambiente para disfrutar del duelo con el «viejo enemigo» y... el Ademar pierde. Y además lo hace por goleada, con un resultado final de los que duelen: 36-40. Se mire por donde se mire, cuarenta goles son muchos. Y ni más ni menos que esos son los que ayer por la tarde entraron en la portería leonesa. La mayoría en ataques posicionales, aprovechando todas las facilidades que dio al Valladolid la despistada defensa leonesa, la mala tarde de la portería y la escasa aportación de los laterales. El Valladolid rentabilizó perfectamente estos puntos negros del juego leonés y sin descomponerse y aguantando el tirón inicial del Ademar supo primero conseguir una pequeña ventaja -entre dos y tres goles- y después mantenerla hasta el final contra viento y marea. Y eso que los primeros minutos del choque no hacían presagiar un triunfo tan claro cuando sonó el bocinazo final. Con Entrerríos dirigiendo con acierto el juego marista, Martin Stranovsky haciendo de estilete mortal y un Castresana muy acertado en el pivote, a los siete minutos el Ademar conseguía ya una ventaja interesante (7-4) que parecía presagiar algo bueno. Sin embargo, los augurios se torcieron. El equipo volvió a jugar con altibajos, esos que tanto preocupan al entrenador Manolo Cadenas. Aflojaron el ritmo y en apenas cinco minutos el Valladolid había empatado. Esta hubiese sido una magnfíca oportunidad para marcar distancias, poner tierra por medio y demostrar a los pucelanos quién era mejor sobre el parqué, pero los leoneses no lo hicieron. Exactamente lo contrario que hizo el Valladolid cuando consiguió ponerse por delante en el marcador, en la recta final de la primera parte. Asió con fuerza esa delantera y el Ademar ya no fue capaz de volver a mandar. Los pucelanos se cogieron del brazo del casi infalible Muratovic -seis goles en la primera mitad- y del acierto en la dirección de Chema Rodríguez para dar la vuelta al choque y empezar a mandar en el marcador. Y eso que Gull estuvo desaparecido, con un sólo tanto. Cadenas empieza a hacer los primeros cambios. Saca a Laluska, fuera de sitio en ataque, y pone al extremo García Parrondo en el lateral derecho. Alilovic sustituye a Jorge Martínez en la portería e Ivo Díaz sale a pista para reforzar la defensa. Pero nada dio resultado. A falta de tres minutos para el final, el Valladolid lleva 17 goles. Son demasiados, reflejo de los fallos en la defensa 6-0 leonesa. Al final de los primeros treinta minutos los pucelanos se fueron con uno de ventaja (18-19), gracias a que un lanzamiento directo de Kjelling en el último segundo batió al portero Sierra. Todo por hacer en el segundo tiempo, pero el equipo volvía a transmitir malas vibraciones. El arranque introdujo otro elemento de preocupación. El artillero argentino, Eric Gull, despierta. Clava sus tres primeros lanzamientos y el Valladolid se va. Y lo hace haciendo las cosas sencillas: sus jugadores de primera línea llevan el balón y si ven opciones lanzan; si son bloqueados, pasan la bola al mejor situado. Es el a,b,c del balonmano pero a veces lo sencillo es lo que mejor resultado da. La ventaja pucelana oscila entre los dos y tres goles y no fue a más porque García Parrondo se empeñó en meter al Ademar en el partido, jugando de extremo, de lateral o de lo que hiciese falta. Entrerríos le secunda lanzando en situaciones complicadas, cuando el equipo se atascaba y un gol vale un mundo. Los minutos pasan y los hombres de Pastor se aferran a su ventaja como un náufrago a un salvavidas. Los leoneses empiezan a ver las orejas al lobo e introducen una dosis extra de agresividad en defensa. Por dos veces se colocaron a uno pero no culminaron la remontada y al final acabaron hincando la rodilla ante un Valladolid que se pone en la tabla a un punto del cuarto Ademar. Los leoneses ya sienten su aliento en la nuca.

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