El Barça perdona la vida al Madrid
Un error arbitral, la autoexpulsión de Roberto Carlos y el papel de Casillas marcaron el partido
El Barça malogró una gran oportunidad de sentenciar la Liga tras mostrarse incapaz de superar a un Madrid que estuvo casi cincuenta minutos en inferioridad numérica por culpa de la autoexpulsión de Roberto Carlos instantes después de que Medina Cantalejo errase al señalar un penalti del brasileño a Van Bommel. Hasta la metida de pata del árbitro todo transcurría bajo el guión previsto. El Barça salió dominador. Su mayor entidad como equipo le permitía recuperar el esférico con rapidez y empujar a su rival que sufría una gran descoordinación defensiva. Lopez Caro había apostado por el mismo equipo que goleó al Dépor dejando a Raúl en el banquillo. Una apuesta ofensiva que desguarneció el centro del campo. Ese agujero lo aprovechó Van Bommel para intimidar a Casillas. La mala definición del holandés ante el meta madridista abrió una larga lista de opciones azulgrana. Veinte minutos en los que el Barça evidenció lagunas en la definición. Un par de remates de Eto'o y otro de Deco evidenciaban la mayor capacidad de creación para acercarse a Casillas. El Madrid sufría en defensa. Parapetado en su propio campo ya había abandonado cualquier intención de liderar la posesión del esférico. Sus esperanzas pasaban porque Ronaldo cazase alguna contra y porque Cicinho, al que Ronaldinho no bajaba a defender, sirviese algún centro desde la banda derecha. Hasta aquí, normalidad. En ese instante, Van Bommel engañó a Medina Cantalejo aprovechando que Roberto Carlos estaba postrado en el suelo. Ronaldinho batió a Casillas desde el punto fatídico. Faltaba otro protagonista tan inesperado como innecesario. Roberto Carlos se convirtió en el peor enemigo de sus compañeros. El brasileño andaba extrañamente calentito. Tras recibir una primera amonestación en la jugada del penalti, el internacional de la canarinha se hartó de protestar hasta que fue expulsado. El Barça contemplaba desde la barrera la penosa actitud de Roberto Carlos. Tanto se recreó en la acción del brasileño que perdió fuelle mientras el Madrid se revolucionaba. Una pérdida de Iniesta supuso la letal contra de Ronaldo que dejó en evidencia a Motta que encima se lesionó. El Madrid se había metido en el clásico a fuerza de coraje. El empuje de Sergio Ramos y Guti y la innegable clase de Ronaldo equilibraron el duelo. Consumada la igualada, López Caro postró tras el descanso a su equipo ante Casillas esperando otra vez a Ronaldo. La receta le servía para mantener la tensión del Camp Nou que sufría ante un remate de Baptista. El Barça era un desconocido. Pese a ello, gracias a la superioridad numérica, encadenaba ocasiones que siempre topaban con un soberano Casillas. Larsson y Ronaldinho comprobaron las excelencias del meta visitante de un Madrid que acusaba el cansancio. Pese a ese falta de fuelle, el Barça repitió su falta de puntería con un Larsson que volvió a tener en su cabeza la sentencia justo al filo del pitido final que mantiene la Liga tal y como estaba.