| Análisis | La hora del asturiano |
Bodas de oro en Montmeló
El circuito catalán acoge este fin de semana el Gran Premio de España número cincuenta Análisis: A Alonso le toca ganar en ca

Después de dos segundos puestos y un cuarto Alonso quiere lograr su primera victoria en Montmeló
Cincuenta Grandes Premios de España, en los que ha habido sonrisas, emoción, espectáculo y lágrimas, pero sin victoria española alguna, aunque un asturiano de nombre Fernando Alonso puede romper esta «tradición» justo cuando la carrera cumple 50 años. El Gran Premio de España ha visitado la Sierra de Guadarrama, Sitges, Lasarte, Monjuic, el Jarama, Jerez y Montmeló, trazados que han visto la evolución de alerones, fibra de carbono, motores..., y todo por el sueño de descorchar el champán desde lo más alto del podio. La primera prueba que recibió la denominación de Gran Premio de España fue la carrera disputada en 1913, que se llamó así de forma aleatoria, pues eran muchas las citas automovilísticas que se disputaban, algunas de ellas entre diferentes países, y en la España de Alfonso XIII se decidió denominar así a una prueba de automóviles que se disputaba en la sierra madrileña. El Gran Premio de España ha tenido finales de infarto, ha proclamado campeones, ha visto ganar a los más grandes y ha sido cuna también de los que estaban llamados a ser leyenda, y ha sido elegida como la mejor carrera del mundial en varias ocasiones. Si finalmente la prueba disputada en 1913 en Guadarrama ha sido considerada como el primero es porque fue el primero en tomar esa denominación. Aquellos eran tiempos muy diferentes a los actuales. Nada de monoplazas repletos de elementos aerodinámicos de última generación, ni de circuitos cerrados con el público bien acomodado, ni entrenamientos costosos repetidos hasta la saciedad, ni equipos oficiales. Todo era afición y pasión por la velocidad. El 1º Gran Premio de España, en Guadarrama, dio tres vueltas a un circuito de 90 kilómetros en plena sierra, y en el que Carlos de Salamanca venció sobre un Rolls Royce de 7.4 litros. El Gran Premio de España no ha sido indemne a los problemas que en estos años han tenido pilotos, equipos y FIA, incluso alguna carrera ha llegado a ser suspendida. También ha sufrido víctimas mortales, e incluso alguna, como la de 1980 en el Jarama, llegó a ser denominada como «carrera pirata» y no puntuó para la clasificación de pilotos. El argentino Fangio, cinco veces campeón del mundo y considerado por muchos como el mejor piloto de la historia, consiguió en Pedralbes (13º GP España) su primer título mundial, por delante del italiano Alberto Ascari, al que le ganó en estrategia de carrera. En 1955 en la mítica prueba de las 24 horas de Le Mans setenta y siete espectadores murieron cuando uno de los coches que disputaban la prueba fue a parar al público en uno de los múltiples accidentes de la prueba. Tras esto, algunos circuitos decidieron no seguir organizando sus pruebas, entre los que se encontraba el de Pedralbes, por lo que España perdió los derechos de organización y tardaría trece años en volver a organizar un Gran Premio. La vuelta después del parón En 1967, la federación internacional estaba dispuesta a volver a otorgar una licencia a España para organizar un Gran Premio Fórmula Uno. Dos circuitos españoles pugnaban por conseguirla: el madrileño circuito del Jarama y el barcelonés de Monjuic. ¿Qué se podría hacer cuando la FIA solo permite un gran premio de Fórmula Uno por país? La solución: alternarse entre ambos circuitos la organización de las pruebas, aunque el Jarama comenzó con dos grandes premios seguidos (1967 y 1968). El primero de ellos en realidad fue una parodia porque el Jarama necesitaba de una primera carrera para ser puntuable para el Mundial. Así en noviembre se organizó una «carrera» con sólo cuatro coches. La tragedia se hizo realidad en 1975 en Monjuic, a donde llegaba el «circo» con el ambiente enrarecido y mucha polémica. El anterior premio había terminado con las críticas de pilotos y equipos al estado del circuito. Los pilotos no querían correr, y tras largas negociaciones, optaron por hacerlo. En la vuelta 26, y tras varios accidentes, Rolf Stommelen, que en ese momento ocupaba la primera plaza, destrozó el alerón delantero y quedó fuera de control. En su inercia se elevó sobre el aire y pasó por encima de los raíles de protección. El Embassy Hill que conducía el alemán se fue hacia parte del público y acabó con la vida de cuatro personas. La F1 no volvió a Montjuic. En 1980, en el Jarama, se produjo la denominada «carrera pirata» en el que los equipos «legalistas» (los pro-FIA) se volvieron a casa el día anterior a la disputa del gran premio. Así, los equipos pro-FOCA (asociación de constructores) disputaron un gran premio descafeinado. En 1986 la Fórmula Uno volvió a España, después de cinco años, esta vez al circuito de Jerez, de reciente construcción e ideado para la disputa de la máxima competición. Este tuvo un final que hubo de revisar varias veces en las fotografías y telemetría para dilucidar quién había sido el vencedor. El británico Nigel Mansell se colocó en segunda posición a cinco segundos de Ayrton Senna a falta de cinco vueltas. Recortó la ventaja curva a curva hasta llegar a la última, en la que ambos estaban pegados. Todo se decidió en la recta de meta y el Williams de Mansell fue más rápido que el Lotus de Senna. Ambos se pusieron en paralelo y así pasaron la meta. Solo 14 milésimas dieron la victoria a Senna. La inauguración de Montmeló La primera de Montmeló fue en 1991. Su inauguración no fue como se esperaba. El circuito se terminó a marchas forzadas para que estuviera listo para el primer día de competición. Sin embargo, una torrencial tormenta inundó la zona de boxes el viernes, que a duras penas consiguió secarse para el domingo, día de la carrera. En 1994 la Fórmula Uno llegó en un ambiente enrarecido a Montmeló después de que Senna y Roland Ratzenberger fallecieran en Imola y que Karl Welinger sufriera un grave accidente en la anterior prueba de Mónaco. La tragedia y el luto estaba presente de nuevo en la máxima competición del motor. Los organizadores colocaron una variante de neumáticos para rebajar la velocidad para que finalmente Damon Hill ganara la prueba, otra vez por delante de Schumacher que ese año conseguiría su primer título. David Coulthard, compañero del finlandés Mikka Hakkinen en McLaren, llegó a la prueba de 2000 tras salir ileso de un accidente de avión en el que murieron los dos pilotos. Pese a las dudas y los consejos al escocés para que no tomara la salida, fue capaz de acabar segundo, sólo superado por Hakkinen. En 2005, el Renault de Fernando Alonso demostró ser el mejor en toda la temporada. La primera victoria del español «en casa» parecía cantada, pero allí estaba Kimi Rainkkonen con su McLaren para dejar un regusto amargo a los aficionados españoles que hasta el circuito se habían desplazado. Así la Fórmula Uno llega este fin de semana para festejar las bodas de oro del Gran Premio de España, los tres lustros de la Fórmula en Barcelona, y con la esperanza de poder celebrar la primera victoria de un español en casa.