Un grande con 80 años
Di Stéfano expresa el día de su cumpleaños su deseo de que el nuevo presidente del Madrid triunfe, aunque también advierte que el cargo tiene mucha dificultad por la relevancia del club

Di Stéfano, en la toma de posesión del nuevo presidente blanco
Los mundiales de fútbol, que se disputan cada cuatro años, coinciden con el cumpleaños de Alfredo Di Stéfano en números pares, y esta vez en los ochenta de la Saeta Rubia, un jugador de todos los tiempos. Y es imposible abstraerse del hecho en momentos en que el máximo torneo de la Fifa vive sus momentos decisivos, en Alemania, donde cuatro selecciones europeas luchan por el decimoctavo título de esta competición. En estos días se recuerda con una mezcla de nostalgia, respeto y devoción a futbolistas de la talla de Maradona, Pelé, Cruyff, Platini, Beckenbauer y Schiaffino, entre otros, y siempre a Alfredo, que sin embargo no está en los cuadros de honor del torneo. Di Stéfano estuvo a punto de jugar con la selección española el Mundial de Chile'62, pero el fútbol se privó de ese privilegio por una lesión que lo marginó. No obstante, el jugador formado el barrio porteño de Barracas, sitio inspirador de tangos y poesías de arrabal, no necesitó de ese marco para convertirse en uno de los grandes de todos los tiempos, en miembro de un grupo reducido de estrellas que se aseguraron para siempre un lugar en la cúspide del más popular de los deportes en el planeta. Nació en Buenos Aires el 7 de julio de 1926, cuando todavía no se disputaban los mundiales, se inició como futbolista en Sportivo Barracas, club de un barrio «en el que el fútbol era tan importante como el comer», según sus propias palabras. Triunfó en River Plate, jugó cedido un año en el Huracán argentino, Millonarios de Colombia, el Real Madrid y se retiró en el Espanyol. Tiene en su haber cinco Copas de Europa con el Madrid y ocupa la presidencia de honor del club blanco y de su Asociación de Veteranos. La FIFA lo situó en enero de 1997 entre los ocho jugadores más importantes de la historia y en diciembre de 2000 en el tercer puesto de «Mejor futbolista de los últimos 70 años», por detrás de Pelé y Maradona. Además, en enero de 1998 fue uno de los primeros en ingresar en el Salón de la Fama de la FIFA. En enero de este año recibió el alta médica tras haber protagonizado durante veintiséis días una intensa lucha por la vida, que le ha permitido superar una lesión de corazón que estuvo a punto de causarle la muerte. Ayer, Alfredo Di Stéfano, presidente de honor del Real Madrid, pasó el día rodeado de amigos ex futbolistas madridistas y familiares, y afirmó que desea a Ramón Calderón «que triunfe». Di Stéfano pasó la mañana en la asociación de veteranos en el Bernabéu, donde recibió la felicitación personal del nuevo presidente del club, y el resto del día rodeado de sus seres queridos. «Estoy contento por el transcurso de mi vida: la familia, mi profesión, convivir con la gente. Sinceramente, no me puedo quejar de estos 80 años», afirmó a realmadrid.com en una entrevista. El presidente de honor del Real Madrid deseó la mejor de las suertes a Ramón Calderón en el inicio de una nueva era en el club blanco. «Le he felicitado como presidente y espero y deseo que le vaya todo muy bien. Y en el asunto deportivo, tanto en el fútbol como en el baloncesto, que le vaya aún mejor. Deseo que triunfe». Y destacó la dificultad actual. «Hay que tener en cuenta que esta institución no sólo es muy grande, sino colosal. Tiene 80.000 socios y es un club mundialmente importantísimo».