La número uno y la campeona de París luchan hoy por el título
Amelie Mauresmo, la número uno del mundo, saboreaba ayer «relajada», la oportunidad de emular en Wimbledon a Suzanne Lenglen, la última francesa que logró ganar en el césped del All England Club, hace 81 años, en el gran duelo femenino de hoy, ante la belga Justine Henin-Hardenne, la flamante campeona de Roland Garros. A la vista de la sólida racha que atraviesan ambas rivales, cabe anticipar el espectáculo del tenis femenino que albergará la «Catedral», donde se contrapondrán el tenis creativo y agresivo de Mauresmo al juego defensivo e inteligente desplegado por Henin en sus últimos partidos. Información sobre las tácticas de su rival no les faltan a las finalistas de Wimbledon. En el pasado, sus destinos se han cruzado en nueve ocasiones, en cinco de las cuales fue Henin la que salió triunfante, incluyendo la final olímpica de los Juegos de Atenas, en el 2004, cuando la belga, que se encontraba hasta entonces de baja, realizó una breve y exitosa incursión en la competición.